Por el Día Mundial de la Infancia, la especialista en Economía Social y Desarrollo Local y becaria doctoral del CONICET con sede en el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral , María Sol González, advirtió en Arriba la radio (Radio Up) que la situación de la niñez en Argentina es “alarmante” y que no existen políticas públicas integrales para revertir un contexto marcado por violencia cotidiana, hacinamiento habitacional, baja escolaridad temprana y falta de acceso a la salud.
González es una de las autoras del informe “Panorama actual de la infancia en Argentina desde un enfoque de derechos”, que reúne indicadores clave sobre las condiciones de vida de niñas, niños y adolescentes. Sus conclusiones exponen un deterioro profundo del entorno familiar y social en el que crece la mitad de la infancia del país.

Violencia cotidiana: uno de cada dos niños recibe agresiones verbales
La investigadora describió un cuadro preocupante sobre la violencia dentro de los hogares: “Uno de cada dos chicos recibe agresión verbal. Les dicen que son tontos, inútiles, los tratan mal. Todo eso afecta la autoestima”.
A ese indicador se suma que casi cuatro de cada diez niños son castigados físicamente: “Les dan un pechicón, les tiran del pelo, de la oreja. Tremendo”. Y lo más grave: “Uno de cada diez recibe castigo físico severo: golpes con cinturón u objetos. En algunos casos terminan hospitalizados”.
González remarcó que estos datos están probablemente subestimados, ya que muchos adultos no reconocen sus conductas violentas ante una encuesta.
Violencia que se replica en hogares atravesados por estrés y pobreza
La especialista explicó que el contexto social actual es más violento e irascible, y eso se traslada a la vida doméstica: “Hay más consumos problemáticos, inestabilidad laboral, estrés asociado a la situación económica. Todo aumenta la probabilidad de respuestas violentas”.
También alertó sobre la normalización cultural del “correctivo”, una práctica arraigada: “Está instalado pegarle al chico para educar. Lamentablemente sigue muy naturalizado”.
Respecto del vínculo con situaciones de violencia hacia mujeres dentro de los mismos hogares, aclaró que no existen estadísticas nacionales que permitan establecer una correlación sólida. Sin embargo, los datos disponibles muestran que: “Nueve de cada diez chicos violentados tienen vínculo familiar directo con la persona denunciada”. Y seis de cada diez sufren violencia diaria o semanal.

Infancias sin voz: cómo se detectan los casos
La detección temprana es difícil, especialmente en niños pequeños: “Los chicos muchas veces no hablan o no saben expresar lo que viven. A veces lo muestran en dibujos”.
González cuestionó la vigencia del “no te metas”: “Hay que destruir el no te metas. Te tenés que meter porque los chicos no tienen voz”.
Pidió a docentes, equipos técnicos, instituciones y comunidades estar atentos ante señales, pero denunció la ausencia de protocolos claros y unificados para actuar ante situaciones de violencia.
Hacinamiento: 13% de los chicos viven con tres o más personas por cuarto
El informe también releva indicadores críticos sobre el hábitat: “El 13% de los chicos de 0 a 17 años vive en hogares con hacinamiento. Y el déficit es mayor en niños de 0 a 4: es la infantilización de la pobreza”.
El hacinamiento limita el juego, la socialización y afecta la salud física y emocional.

Escolaridad temprana: solo la mitad asiste al nivel inicial
Aunque la ley promueve la obligatoriedad desde los 4 años y avanza hacia los 3, la asistencia sigue siendo baja: “Solo el 50% de los chicos va a establecimientos educativos. Y la escolaridad temprana es clave para la alfabetización y el desarrollo cognitivo”.
La falta de jardines maternales y salas de primera infancia perpetúa brechas que luego se profundizan en primaria y secundaria.
Salud: cuatro de cada diez niños no tienen cobertura
Otro dato preocupante es el acceso al sistema de salud: “Cuatro de cada diez chicos no tienen cobertura. Dependen exclusivamente del sistema público”.
González advirtió que hospitales y CAPS muchas veces no están preparados para atender necesidades específicas de la niñez, mientras conviven con el desafío creciente de la atención a adultos mayores.

Sin datos nacionales y sin políticas públicas integrales
La especialista fue contundente al señalar un vacío estructural: “En Argentina no hay estadísticas unificadas sobre violencia contra las infancias”.
Y reveló que el marco legal tampoco acompaña: “La Ley de Protección Integral solo menciona la palabra violencia en su artículo 9. No hay una ley específica de violencia contra las infancias”. La única herramienta reciente, la Ley Lucio, aporta capacitación pero no es una ley de prevención. c“Tiene que haber un plan nacional de prevención de violencia infantil. Hoy no existe”.
La urgencia de políticas preventivas y un Estado presente
En sus conclusiones, González enfatizó que el problema tiene solución, pero requiere decisión política: “Necesitamos ámbitos de escucha, atención para familias, prevención, intersectorialidad entre áreas de gobierno. Hoy veo poco en materia de políticas públicas de infancia”.
Y remarcó que la violencia contra niños no distingue clase social: “Donde te dicen ‘no te metas’, hay que decir ‘sí, metete’. Esto puede salvar vidas”.



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