La industria textil, de indumentaria, cuero y calzado en Argentina registra una fuerte contracción con una utilización promedio de la capacidad instalada del 36,6% en el primer cuatrimestre de 2026, según un informe de la Fundación Pro Tejer. El relevamiento advierte que entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron 24.097 puestos de trabajo, cerraron 874 empresas y la producción sufrió caídas de hasta 31% interanual, en un contexto marcado por el avance de importaciones, el comercio electrónico internacional y el contrabando.
El informe ubica a la industria textil como uno de los sectores más golpeados de la economía, con una producción que en abril de 2026 cayó 23% interanual y 31% respecto de abril de 2024. En el acumulado del primer cuatrimestre, la baja llegó al 25,5% frente a 2025 y al 32,3% en comparación con 2023, reflejando un deterioro sostenido de la actividad productiva.
En paralelo, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 42,4% en abril, pero el promedio del período descendió a 36,6%, lo que implica que más de seis de cada diez máquinas permanecieron sin uso. El nivel es comparable únicamente con los registros más bajos observados durante la pandemia de COVID-19.
El impacto también se trasladó al empleo: el conjunto de la cadena textil, confecciones, cuero y calzado fue el sector con mayor caída de empleo asalariado registrado dentro de la economía, con una retracción del 20% en poco más de dos años. Este retroceso consolidó la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo directos.
En materia de precios, el estudio destaca una dinámica particular. Mientras la inflación general alcanzó el 2,1% mensual y 33,2% interanual en mayo de 2026, el rubro de prendas de vestir y calzado aumentó apenas 0,3% mensual y 12% interanual, convirtiéndose en el sector con menor variación de precios. Desde diciembre de 2023, el incremento acumulado fue del 126%, muy por debajo del 228,5% del IPC general.
Según la Fundación Pro Tejer, el deterioro del sector responde principalmente a la combinación de mayor ingreso de productos importados, expansión de plataformas internacionales de comercio electrónico y la presencia de contrabando, factores que presionan sobre la producción local, el empleo y la continuidad de las empresas.



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