El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) volvió a encender señales de alerta en el escenario político argentino. En marzo de 2026, el indicador elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella registró una nueva caída y alcanzó los 2,30 puntos, consolidando así cuatro meses consecutivos en descenso y marcando el nivel más bajo desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023.
El dato no solo confirma una tendencia negativa sostenida, sino que también refleja un cambio progresivo en la percepción pública sobre la gestión nacional. En términos mensuales, el índice retrocedió -3,5% respecto de febrero, mientras que en la comparación interanual evidenció una baja del -4,9%, según el informe difundido este martes.
Un termómetro clave del humor social y político
Desde su creación en 2001, el ICG se consolidó como uno de los principales indicadores para medir el nivel de confianza ciudadana en el Poder Ejecutivo, permitiendo analizar el vínculo entre la sociedad y el Gobierno a partir de cinco dimensiones: Evaluación general, Honestidad, Capacidad, Eficiencia y Preocupación por el interés general.
En marzo, el informe muestra un panorama mayormente adverso: cuatro de los cinco componentes registraron caídas, lo que refuerza la lectura de un desgaste en la legitimidad percibida. La única excepción fue el ítem Eficiencia, que creció +3,9% hasta los 2,38 puntos, sugiriendo que una parte de la población aún reconoce cierta mejora en la gestión operativa.
Sin embargo, este leve repunte no logró compensar las caídas en los indicadores más sensibles. La Evaluación general del Gobierno descendió a 1,98 puntos, mientras que la Preocupación por el interés general cayó a 1,87, convirtiéndose en los valores más bajos del mes y en los principales factores que arrastraron el índice hacia abajo.
En paralelo, el componente de Honestidad se mantuvo como el mejor valorado con 2,73 puntos, aunque con una leve baja del -1,1%, seguido por Capacidad, que alcanzó 2,55 puntos con una contracción más significativa del -5,6%.

Una tendencia negativa que se consolida en 2026
El comportamiento del ICG en lo que va del año evidencia una secuencia descendente continua. Enero había marcado una baja del -2,8%, febrero una leve caída del -0,6% y marzo profundizó la tendencia con un -3,5%. En conjunto, esto representa una contracción acumulada del 6,5% desde fines de 2025.
Este deterioro no es menor si se considera que el índice funciona como un indicador adelantado del clima social, capaz de anticipar tensiones políticas, impactos económicos y niveles de respaldo a las decisiones gubernamentales.
En este marco, el promedio general de la gestión de Milei también se resiente: se ubica ahora en 2,43 puntos, el nivel más bajo desde el inicio del mandato.
Comparación histórica: entre la estabilidad relativa y la crisis
El informe permite además contextualizar el presente con experiencias recientes. El promedio actual del gobierno de Milei se posiciona por debajo del registrado por Mauricio Macri (2,55) en el mismo tramo de su mandato, aunque aún se mantiene por encima del nivel alcanzado por Alberto Fernández (1,99).
La comparación puntual también resulta significativa: en marzo de 2018, durante la gestión de Macri, el ICG se ubicaba en 2,32 puntos, prácticamente en línea con el valor actual, pese a que el oficialismo venía de un triunfo electoral en 2017. Esto sugiere que la caída en la confianza puede producirse incluso en contextos de fortaleza política formal.
Por otro lado, el contraste con marzo de 2022, en plena salida de la crisis generada por la pandemia de COVID-19, muestra que el nivel actual sigue siendo relativamente superior al piso histórico reciente, cuando el índice había descendido a 1,51 puntos.

Claves para interpretar la caída del ICG
El retroceso del índice puede leerse en múltiples dimensiones. Por un lado, refleja el impacto de las condiciones económicas, que suelen tener una incidencia directa en la percepción social. Por otro, también evidencia un desgaste político natural tras el primer tramo de gestión, donde las expectativas iniciales comienzan a contrastarse con resultados concretos.
Asimismo, la fuerte caída en los indicadores vinculados al interés general y la evaluación global del Gobierno podría estar indicando una brecha entre las políticas implementadas y la percepción de sus beneficios en la vida cotidiana.
En ese sentido, el hecho de que la Eficiencia sea el único componente en alza abre una lectura complementaria: mientras una parte de la sociedad reconoce avances en la ejecución de medidas, otra cuestiona su impacto o su orientación.
Un escenario abierto y en evolución
El comportamiento del ICG en los próximos meses será clave para entender la dinámica política del 2026. Si la tendencia descendente se profundiza, podría traducirse en mayores dificultades para el Gobierno en términos de gobernabilidad, construcción de consensos y respaldo social.
Por el contrario, una eventual recuperación del índice dependerá de factores como la evolución de la economía, la capacidad de gestión y la percepción de mejoras concretas en la vida de la población.
En cualquier caso, el dato de marzo deja en claro que el Gobierno enfrenta un momento de inflexión en la confianza pública, donde cada decisión política y económica tendrá un impacto directo en el humor social.
La inflación de marzo se acelera y podría superar el 3%https://t.co/Ziy5OT8ozE pic.twitter.com/7HZtg24JHm
— Radio Up 95.5 (@radioup955) March 23, 2026



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