El padre Alberto Barros, vicepresidente de Cáritas Posadas y párroco de la Sagrada Familia, abordó el vínculo entre la Iglesia y las minorías sexuales con una postura centrada en la inclusión, el acompañamiento espiritual y el respeto por la dignidad humana. En sus declaraciones en el programa «Arriba la radio», por Radio Up, destacó que en su comunidad parroquial las personas con orientación sexual diversa participan activamente sin restricciones.
“En mi parroquia hay parejas que van a misa, varones homosexuales, mujeres lesbianas y a muchos de ellos los acompaño espiritualmente y tengo hasta amistad”, afirmó. En ese sentido, remarcó que la vida comunitaria no establece diferencias en función de la orientación sexual: “Cuando celebramos una misa, son parte del pueblo de Dios”.

“¿Quién soy yo para juzgar?”
Barros vinculó su postura con el enfoque impulsado por el Papa Francisco, al recordar una de sus frases más representativas: “Si buscan a Dios sinceramente, ¿quién soy yo para juzgar?”. Para el sacerdote, ese posicionamiento marcó un cambio profundo en la Iglesia contemporánea.
“Francisco nunca juzgó, nunca condenó”, sostuvo, y agregó que su liderazgo permitió revisar miradas históricas dentro del catolicismo. Incluso citó el documento “Dignidad infinita”, donde se plantea que “todo ser humano tiene una dignidad infinita e inviolable, independientemente de su condición sexual, social, cultural, moral o religiosa”.
Desde esa perspectiva, Barros enfatizó que la fe no puede ser un ámbito de exclusión: “Una persona que tiene una orientación sexual determinada, pero cree en Dios, es buena persona, hace el bien, ¿cómo no va a haber santidad en esa persona?”.

Participación plena en la vida religiosa
Uno de los puntos más relevantes de sus declaraciones fue la confirmación de que las personas con diversidad sexual acceden a los sacramentos en su comunidad. “Comulgan con mucha paz”, expresó, al tiempo que aseguró que no existe ningún tipo de impedimento en la práctica cotidiana.
También destacó la participación activa dentro de Cáritas: “Tenemos gente que colabora desde la diversidad sexual en campañas solidarias”. En ese marco, describió una integración natural que, según su mirada, no genera conflictos dentro de la comunidad.
“Mi comunidad lo vive con normalidad, ningún problema. Para mí es un signo muy lindo de la presencia de Dios”, afirmó.
Críticas al enfoque histórico de la Iglesia
Barros no evitó cuestionar prácticas del pasado dentro de la institución. Señaló que la Iglesia “se equivocó mucho” al centrarse en la vida privada de las personas y en aspectos vinculados a la sexualidad.
“En algún momento nos fuimos vaya a saber para dónde y nos metimos bajo las sábanas de la gente para querer opinar sobre lo que no nos corresponde”, expresó. En esa línea, sostuvo que se produjo una “sexualización de la fe” que generó conflictos y tensiones innecesarias.
Para el sacerdote, el mensaje central del cristianismo debería enfocarse en otros valores: “Jesús de lo que más habló fue de la misericordia, del perdón, de la dignidad, de la fraternidad”.

El ejemplo de Jesús como eje
En su reflexión, Barros apeló a la figura de Jesús para fundamentar su postura. “La primera mirada de Jesús sobre el ser humano no está puesta en su pecado, sino en su dolor”, señaló.
Y profundizó: “Jesús no está indagando como policía cuál es la intimidad de cada persona. Está ahí acompañando, abrazando, curando”. Desde esa interpretación, planteó que el rol de la Iglesia debería replicar ese enfoque pastoral centrado en el acompañamiento.
Matrimonio, unión civil y derechos
Al referirse al debate sobre el matrimonio, Barros estableció una diferenciación doctrinal. Indicó que, desde la mirada de la Iglesia, el matrimonio “tiene que ver con la complementariedad varón-mujer y la posibilidad de la procreación”.
Sin embargo, aclaró que esa posición no implica exclusión ni condena hacia otras formas de vínculo. “Eso no quita que tengamos que marginar o condenar a una persona que tiene una orientación sexual distinta”, sostuvo.
En ese marco, manifestó su preferencia por el concepto de unión civil para parejas del mismo sexo, aunque reconoció la necesidad de garantizar derechos: “Tienen derecho a tener una cobertura legal, que el país los proteja, que los cuide, tienen todo el derecho del mundo”.
Una Iglesia en proceso de cambio
Las declaraciones del sacerdote reflejan una tensión vigente dentro del catolicismo entre la doctrina tradicional y nuevas prácticas pastorales. En ese equilibrio, Barros propuso una Iglesia más cercana, menos condenatoria y más enfocada en la dignidad humana.
“Dios las quiere y adelante”, resumió al referirse a parejas del mismo sexo dentro de su comunidad.
Su postura, alineada con el papado de Francisco, expone una transformación en curso dentro de sectores de la Iglesia, donde la inclusión y el acompañamiento comienzan a ocupar un lugar central en el vínculo con la sociedad.



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