El doctor en Comunicación y titular de la Agencia de Comunicación y Prensa, Robin Laight, analizó el impacto que la inteligencia artificial está teniendo sobre el mundo de la comunicación y las distintas profesiones.
En diálogo con “Realidad Mixta” de Radio Up, Laight sostuvo que la IA representa una transformación comparable con la llegada de las redes sociales, aunque advirtió que debe utilizarse como una herramienta de apoyo y nunca como reemplazo del pensamiento humano.
Una herramienta imprescindible para el mundo laboral

Laight aseguró que la inteligencia artificial ya forma parte del presente y que quienes no incorporen estas herramientas perderán competitividad.
“En el campo de la comunicación y en otros campos, aquella persona que no se capacite en inteligencia artificial va a quedar fuera del mercado”, afirmó.
Para ejemplificar el momento actual, comparó la situación con la irrupción de las redes sociales.
“Cuando aparecieron Facebook, Instagram o WhatsApp, todos sabíamos que teníamos que estar, pero no sabíamos por qué ni cómo. Hoy está pasando lo mismo con la inteligencia artificial. Los clientes preguntan qué es esto de la IA y cómo implementarla, pero todavía no saben qué necesitan”, sostuvo.
“No podemos confiar absolutamente en la IA”

El especialista remarcó que la inteligencia artificial debe entenderse como un complemento del trabajo profesional.
“La inteligencia artificial hay que tomarla como una herramienta de apoyo. No podemos confiar en ella absolutamente”, advirtió.
Incluso, explicó que en su experiencia detectó errores en distintas respuestas generadas por estas plataformas: “He detectado muchos errores en la IA, muchos errores estadísticos”, aseguró.
Según explicó, el procedimiento correcto consiste en verificar cada respuesta antes de utilizarla.
“Yo le puedo preguntar cómo organizar una conferencia de prensa virtual. Me da un texto y yo tengo que corroborar que lo que dice sea cierto con mis 25 años de experiencia en consultoría. Recién ahí implemento esas herramientas”, indicó.
En contraposición, alertó sobre una práctica cada vez más frecuente: “Hay mucha gente que la está usando y, tal cual le tira un texto, va y lo copia”, cuestionó.
La revolución de la inteligencia artificial

Laight destacó el enorme potencial de estas plataformas para automatizar tareas.
“Se pueden programar los posteos en las redes sociales, definir qué tipo de publicaciones hacer, cada cuántos días publicar e incluso automatizar respuestas de correo electrónico”, comentó.
Por ello, definió el momento actual como un cambio histórico: “Para mí esto es la revolución de la inteligencia artificial. El 2000 fue la revolución de las redes sociales; hoy es la revolución de la IA”, afirmó.
Sin embargo, también manifestó una preocupación: “Hay veces que digo que se pierde el conocimiento humano”, expresó.
El regreso de la filosofía
Uno de los ejemplos que más llamó la atención durante la entrevista fue el creciente protagonismo de los filósofos en el desarrollo de la IA.
“En Estados Unidos están contratando filósofos y filósofas para enseñarle a la inteligencia artificial a pensar, a razonar, a trabajar temas como la ética, la religión o la diversidad sexual”, explicó.
Y agregó: “Era una profesión sobre la que muchos padres decían 'mi hijo va a estudiar Filosofía y no va a tener trabajo'. Hoy son de los profesionales más demandados”.
Aprender a hacer las preguntas correctas
Laight sostuvo que el verdadero desafío para obtener buenos resultados con la inteligencia artificial no pasa únicamente por utilizarla, sino por saber interactuar con ella.
“Lo principal que hay que aprender para usar bien la inteligencia artificial es cómo preguntar. Eso se llama prompt”, explicó.
Detalló que la calidad de las respuestas depende directamente de la información que se le suministra. “Hay que ser lo más específico posible”, indicó.
Como ejemplo, relató cómo utilizó la IA para mejorar su rendimiento deportivo en el tenis de mesa.
“Le di toda la información sobre mi forma de jugar, mi edad, mis características, mis golpes, y analizó mi juego. Implementé esos patrones en un torneo y salí campeón”, contó entre risas.
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El riesgo de perder el pensamiento crítico
El doctor en Comunicación consideró que el principal peligro no está en la tecnología sino en el uso que se hace de ella.
“Lo malo es que los chicos no piensan. Se perdió el pensamiento crítico porque resuelven ejercicios y tareas con la IA”, lamentó.
A su entender, la dependencia excesiva puede afectar las capacidades de las futuras generaciones.
“De acá a unos años va a haber personas que no van a tener tantas habilidades como si hubiesen hecho las cosas sin la IA”, sostuvo.
Por eso insistió en una idea central: “Hay que usarla como una herramienta de apoyo y no que mi vida pase por la IA”.
Un fenómeno que alcanza a todas las profesiones

Consultado sobre si este cambio afecta únicamente a la comunicación, fue categórico.
“Todas las profesiones van a tener que adaptarse a la IA, pero con mucha herramienta de apoyo”, respondió.
Incluso mencionó estadísticas que muestran nuevas conductas impulsadas por estas tecnologías.
“Hay estadísticas que indican que el 50% de las consultas a psicólogos y psiquiatras decayeron porque la gente se analiza con la inteligencia artificial. A ver... es un disparate”, opinó.
La IA en la consultoría de comunicación
Laight explicó que comenzó a incorporar estas herramientas en el trabajo diario de su agencia.
“Hace 25 años que vinculo empresas y especialistas con los medios de comunicación. Desde este año empecé a aplicar la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo”, explicó.
Relató que recientemente un cliente le pidió analizar el desempeño de sus redes sociales.
“Le pedí a la IA que analizara las redes, que buscara errores de ortografía y revisara la página web. Me dio un listado de cosas que no estaban bien hechas”, comentó.
Sin embargo, remarcó que el análisis automatizado nunca reemplaza la tarea profesional.
“El pensamiento estratégico siempre va a quedar en manos del consultor. Si delegamos todo a la inteligencia artificial, así salen las cosas: artificialmente”, afirmó.
Y añadió una reflexión que sintetiza toda su mirada sobre el fenómeno: “Los consultores, los médicos, los psiquiatras y los periodistas tenemos que tener pensamiento crítico y estrategia, apoyándonos en la inteligencia artificial. La inteligencia artificial no es la panacea que nos viene a solucionar problemas; nos viene a ahorrar tiempo en las tareas rutinarias”.
Finalmente, advirtió que, como ocurrió con otras tecnologías, la IA también puede utilizarse con fines delictivos.
“Las redes sociales se usaron para el bien y para el mal. Hoy la inteligencia artificial se está usando para hacer estafas. Como se usa para el bien, también se usa para hacer daño”, concluyó.
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