En el marco del Día del Humorista en la Argentina, la reconocida comediante misionera Soledad Galván compartió en exclusiva con Radio Up cómo vive esta fecha que, asegura, la llena de emociones y recuerdos.
Soledad Galván: cómo cambió el humor y por qué debe trascender fronteras
‘’Lo vivo muy feliz. Este día me hace pensar mucho, porque cuando yo comencé con el humor una de las personas que me inicia en esto del stand-up es Fer Rosa. En ese momento teníamos una obra que fue escrita por Fontanarrosa. Es como que en el alma tengo recuerdos y eso me emociona’’, expresó.
Galván destacó además el rol del humor en la vida cotidiana y en la salud emocional: ‘’el humor sana, no solamente al que lo escucha, sino también al que se anima a hacerlo. Muchos me dicen: ‘Ey, pero el médico te sana’, y yo digo: ‘No, el humor sana’’’.

La humorista analizó también la transformación del humor en las últimas décadas: ‘’nos toca, como a todo el mundo, aggiornarnos a la actualidad”, afirmó. Reconoció que años atrás existían estructuras humorísticas con fuertes influencias machistas o sin perspectiva de género. “Hoy está más habilitado ser empático desde ese lugar’’.
Sobre los límites del humor, sostuvo que actualmente los humoristas se animan a abordar temas que antes se evitaban: ‘’hoy todos nos permitimos meternos un poco más en temas sensibles o en el humor político, algo que antes dejábamos solo a ciertos referentes’’.

Galván marcó la diferencia entre el humor de observación y la estructura tradicional del chiste: ‘’la gente confunde al humorista con el que cuenta chistes. Yo siempre digo: el único chiste que sé es el de la cereza que se mira al espejo y dice ‘cereza’… y es malísimo’’, bromeó.
Explicó que el humor que ella trabaja surge de observar la vida cotidiana: ‘’el que hace humor lo hace desde la observación, desde mirar un vaso y encontrar ahí una historia’’.

Respecto al humor local, Galván sostuvo que la clave es la cercanía: ‘’el público necesita sentirse representado. Si yo cuento una historia en un andén de tren, acá en Posadas no existe. Entonces lo llevo a la parada del colectivo y la gente empatiza’’.
Remarcó también que no existen diferencias estructurales entre el humor misionero y el nacional, pero sí una fuerte necesidad de conectar con la realidad regional.

Galván fue enfática en su deseo de ver el humor de Misiones crecer y trascender: ‘’el humor misionero debería expandirse, que la gente conozca nuestra realidad’’.
Incluso destacó el valor de las historias vinculadas al río y a la identidad barrial: ‘’hay historias tristes que podemos contar con humor. Eso también es parte de nuestras raíces, y está bueno que en otros lugares lo sepan’’.
Finalmente, fiel a su estilo, cerró la entrevista con humor: ‘’la cereza se mira al espejo y dice ‘cereza’’’, dijo entre risas.



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