La profundización de la desregulación de la actividad yerbatera generó una fuerte reacción de los productores misioneros. En declaraciones a RadioUp.com.ar, Hugo Sand, histórico dirigente del sector y referente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), calificó las recientes decisiones como “un gravísimo error” y sostuvo que implican un golpe directo al espíritu con el que fue creado el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
“Desde APAM, desde nuestra asociación y personalmente considero que es un gravísimo error el haber permitido el levantamiento de la prohibición de cosecha de yerba mate en los meses de octubre y noviembre”, afirmó Sand, y remarcó que esta vez la medida contó “con el visto bueno de los directores”, lo que, a su entender, agrava aún más la situación.

“Impactaron contra el espíritu del INYM”
Sand sostuvo que las resoluciones adoptadas van en sentido contrario a los objetivos originales del organismo. “Me parece que esto está muy mal, han impactado fuertemente contra el espíritu de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate”, señaló, y expresó su dolor por el rol asumido por los representantes de la producción dentro del Directorio.
“Es muy doloroso tener que aceptar que los directores de la producción, quienes deberían consultar a las asociaciones de productores por estas medidas, no lo hayan hecho y hayan avalado con su presencia y con su firma esta castración de la ley yerbatera”, cuestionó.
En ese marco, Sand vinculó la desregulación con la política nacional impulsada por el presidente Javier Milei. A su criterio, existe un alineamiento explícito con una visión que perjudica a los pequeños y medianos productores. “Da la impresión de que están alineados al presidente de la República, que ha declarado el exterminio de los pequeños y medianos productores de yerba mate en Misiones”, sostuvo.

Un mercado “imperfecto y oligopsónico”
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el funcionamiento del mercado yerbatero. Sand rechazó de plano la idea de que el precio pueda surgir del libre juego de la oferta y la demanda. “Es inconcebible pretender que en un mercado imperfecto, oligopsónico, donde más de 13.000 pequeños productores ofrecen su materia prima a tres o cuatro grandes compradores, el precio justo surja de la oferta y la demanda”, afirmó.
En ese contexto, se preguntó si la postura del Gobierno nacional responde a ingenuidad, desconocimiento o perversidad. “Me pregunto si el presidente es ingenuo, ignorante o perverso”, expresó, y responsabilizó a la política de desregulación por las pérdidas acumuladas del sector.
Según detalló, durante el primer año del actual gobierno, el sector productivo dejó de percibir alrededor de 200.000 millones de pesos, una situación que, advirtió, se repetiría en el segundo año. “El daño no ha cesado, continúa”, enfatizó.
Precios, costos y una rentabilidad inexistente
Sand puso el foco en la brecha entre el precio que consideran justo los productores y lo que efectivamente reciben. “Hoy el precio justo, que siempre sostenemos que es de 50 centavos de dólar por kilo de hoja verde, debería estar rondando los 700 o 750 pesos”, explicó. Sin embargo, denunció que los compradores pagan “a 30, 60 o 90 días tan solo 180 pesos”.
Al desagregar ese monto, sostuvo que 41 pesos corresponden a aportes gremiales, 120 pesos a tarifa y flete, y que al colono “le quedan apenas 20 pesos por kilo de hoja verde puesta en secadero”. “Con estas migajas solo nos queda pensar que el futuro es incierto”, lamentó.

Tareferos, desarraigo y expulsión de mano de obra
El dirigente también advirtió sobre el impacto social de la crisis yerbatera. “Nuestros tareferos, nuestros obreros rurales, son otro de los eslabones muy débiles de esta cadena y la están pasando peor”, afirmó. Según describió, muchos se ven obligados a migrar a Brasil en busca de trabajo, lo que genera separación familiar y desarraigo.
Sand denunció además un proceso de sustitución de mano de obra por agroquímicos y maquinaria. “El objetivo es muy claro: reemplazar la mano de obra por poderosos agroquímicos y por máquinas cosechadoras, expulsando a los obreros hacia los países limítrofes”, alertó. A su entender, el paso siguiente es el desplazamiento de pequeños y medianos productores para quedarse con la tierra y con recursos estratégicos como el agua.
Advertencia ambiental y destrucción de herramientas productivas
En un tramo más amplio de su análisis, Sand expresó preocupación por el futuro de organismos y recursos estratégicos. Cuestionó el desmantelamiento del INTA y del INIA, y advirtió sobre la posible venta de tierras y bancos genéticos. “Ese rodal de araucaria del INTA en el norte de la provincia es el último lugar donde podemos encontrar semillas en forma silvestre, un banco genético de un valor biológico impresionante”, sostuvo.
También alertó sobre la privatización de recursos vinculados a la Ilex paraguariensis y especies afines a la yerba mate. “Todos esos estudios y experiencias de nuestros técnicos van a pasar a manos de los poderosos”, afirmó.
Cooperativas en crisis y un escenario crítico
Por último, Sand se refirió al impacto de la desregulación en el cooperativismo, otra herramienta clave para los pequeños productores. “En los últimos días, tres cooperativas emitieron comunicados por problemas de pago. Algo está mal, algo está podrido”, sentenció.
Para el dirigente, la suma de estos factores configura un escenario de deterioro creciente. “La realidad me demuestra que el deterioro social, ambiental y económico es cada vez más grande”, concluyó.



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