Los policías detenidos que iniciaron una huelga de hambre el pasado viernes fueron trasladados a una celda de castigo y permanecen incomunicados. Así lo denunció Lara González, esposa de Adolfo Guirula, uno de los efectivos detenidos.
“Ellos más o menos ya nos venían comentando lo que iban a hacer porque necesitábamos que el juez nos dé una respuesta, porque no nos quiere atender y hace seis meses que venimos esperando”, relató González en diálogo con “El País de la Libertad” de Radio Up 95.5.
Según explicó González, los detenidos tomaron la decisión de comenzar la huelga de hambre el viernes y ese mismo día fueron sancionados. “El mismo viernes les sacaron el celular. Los incomunicaron.”, aseguró.
Además, fueron trasladados a una celda de castigo, conocida como “la pelada”. “No tienen agua, no tienen colchón, tienen solo la ropa que llevaron puesta y una hora de visita”, denunció. Estas condiciones extremas, según explicó, comenzaron a aplicarse a partir del inicio de la huelga de hambre.
Falta de respuestas judiciales
González también expresó su frustración ante la falta de respuestas por parte de la Justicia. “El juez no nos quiere recibir. Hace seis meses que estamos esperando”, afirmó. Contó, además, que presentaron distintos pedidos a través de sus abogados, sin éxito. “Nosotros, por ejemplo, presentamos una prisión domiciliaria, que tampoco nos contestó. Nos negó, y el abogado tuvo que apelar”, detalló.
Además, denunció que el magistrado se desentiende del caso. “No hay ninguna resolución, nada. No quiere recibirnos. Dice que hay que hablar con Herrera Ahuad, que tampoco quiere”, aseguró.
A la incertidumbre judicial se suma la crisis económica que atraviesan los familiares de los policías detenidos. “Desde el mes de septiembre que están suspendidos los haberes. No se cobró más y la obra social tampoco”, lamentó González.
Muchas familias quedaron sin sustento y tuvieron que buscar alternativas para sobrevivir. “En mi caso particular, realizamos ventas. Me ayudan mucho mis familiares, los compañeros también ayudan a hacer ventas y así vamos tratando de sobrellevar un poco”, contó.
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Preocupación por la salud de los detenidos
Los familiares también están preocupados por el estado de salud de los huelguistas. Según contó González, su esposo sufrió una crisis hipertensiva y tuvo que ser trasladado al hospital de San Ignacio. “A mi esposo, por ejemplo, el día viernes lo sacaron y lo llevaron hasta San Ignacio porque le subió la presión. Estuvo con la presión alta y con inyectables”, relató.
Sin embargo, los familiares tardaron en enterarse de lo ocurrido. “Nosotros nos enteramos el día sábado cuando fue un familiar, ahí se le comentó lo que le pasó”, dijo. Ahora, la incertidumbre crece. “Estamos incomunicados con ellos, no sabemos nada y no sé cómo. El día miércoles cuando tengamos visita otra vez, ahí nos enteraremos cómo sigue el estado de salud de los chicos”, expresó.
Mientras tanto, las familias esperan con angustia una respuesta que ponga fin a la situación. “Tenemos que tener algunas respuestas. Hace seis meses ya que ellos están detenidos. El juez tendría que resolver algo”, concluyó González.



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