El Gobierno nacional profundizó la puja silenciosa que mantenía con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y, en particular, con su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, luego de la sanción que el organismo le aplicó al titular de Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, un dirigente cercano al oficialismo.
La tensión escaló después de que la AFA dispusiera una suspensión por seis meses contra Verón, a raíz de la protesta que el plantel pincharrata había realizado al recibir “de espaldas”, en el pasillo de honor, al campeón Rosario Central. La medida, considerada desmesurada por el entorno del Gobierno, generó una inmediata reacción política.
Horas después de conocida la sanción, el presidente Javier Milei decidió cancelar su viaje a Washington, donde tenía previsto participar del sorteo del Mundial 2026. El mandatario planeaba mostrarse junto a Donald Trump en el Palco de Honor del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, pero su presencia quedó descartada.

“El Presidente de la Nación ha decidido no realizar el viaje previsto para presenciar el sorteo del Mundial de fútbol”, informó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mediante un comunicado escrito en el que simplemente agregó: “Fin”.
Una fuente del Ejecutivo explicó a la Agencia Noticias Argentinas que, ante la escalada, el Gobierno optó por mandar señales claras hacia la AFA. En tono irónico, el funcionario sentenció: “Como dice la canción: ‘todo tiene un final, todo termina’”, en alusión directa a las expresiones con las que Tapia había defendido su continuidad en el cargo.
Aunque dentro del oficialismo existía hasta ahora la idea de evitar un enfrentamiento abierto con Tapia, los ataques internos contra Verón —considerado un aliado clave en el impulso a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD)— modificaron la postura.
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Desde entonces, Milei comenzó a enviar gestos simbólicos en respaldo al exjugador. El primero fue la publicación, desde la residencia de Olivos, de una camiseta de Estudiantes junto a un árbol con un león tallado, evocando al técnico Osvaldo Zubeldía. Más tarde, durante una reunión con el canciller israelí Gideon Sa'ar, volvió a exhibirse otra camiseta roja y blanca sobre el sillón de Rivadavia, acompañada de dos remeras con el número 9 y una bolsa con el logo del club.
En Casa Rosada reconocieron que, con la sanción a Verón, “se pasaron los límites”. La relación con Tapia, ya desgastada, ingresó así en un terreno de hostilidad política que amenaza con profundizarse en los próximos días.
Escándalo en Estudiantes: tras la sanción a Verón, su esposa disparó ¿contra Messi?https://t.co/2PevMs5bBa
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