La abogada especializada en ciberdelitos, Aryhatne Bahr, explicó en Arriba la Radio por Radio Up que Misiones cuenta con tecnología avanzada como UFED, una herramienta que permite recuperar mensajes, fotos y videos borrados de los dispositivos electrónicos antes casos de Grooming. Detalló el protocolo que debe seguir una familia o un docente ante una sospecha de grooming y subrayó que “el mejor control parental es el diálogo”.
Bahr aseguró que Misiones se encuentra entre las provincias mejor equipadas del país para investigar delitos digitales. “Contamos con la SAIC desde 2010 y se viene invirtiendo en tecnología”, señaló, en referencia a la Secretaría de Apoyo a Investigaciones Complejas que trabaja junto a la Fiscalía especializada en ciberdelitos y la Procuración General.

Entre las herramientas con las que dispone el sistema judicial provincial, destacó una de las más poderosas: “UFED es una herramienta israelí que recupera todas las imágenes, todos los videos, todos los chats que se eliminaron.”
Bahr remarcó que esta tecnología no está disponible en todas las jurisdicciones del país. “No todas las provincias lo tienen. Eso nos coloca un paso adelante para poder investigar y sostener pruebas”, subrayó.
La abogada recordó que el trabajo en la materia no es nuevo, aunque recién en los últimos años empezó a visibilizarse. “Hay personas que hace más de diez años se vienen especializando en esto. Quizás antes no se le daba la relevancia mediática, pero el trabajo existía”, explicó. Mencionó a especialistas como Martín Rau, hoy juez del Tribunal Penal N°2: y Federico Biré Barberán, secretario en Procuración General, quienes vienen formando equipos técnicos desde hace más de una década.

Qué hacer ante una sospecha de grooming
Bahr dedicó buena parte de la entrevista a describir, con detalle, cómo debe actuar un padre, madre o docente cuando sospecha que un chico está siendo víctima de grooming. “Lo primero es la empatía adulta. Enojarse profundiza la distancia.”
Según explicó, los adolescentes que atraviesan estas situaciones están en un momento de extrema vulnerabilidad emocional. Por eso, “si la primera reacción del adulto es el enojo, el chico se cierra, se aísla y no vuelve a confiar.”
El segundo paso, dijo, es resguardar toda la evidencia posible: “Hay que guardar capturas, guardar la URL del perfil, el número de teléfono, toda la información posible.”
La abogada explicó que incluso si el usuario cambia de nombre, la URL o enlace del perfil permanece igual, y eso puede ser decisivo para una investigación. “Son detalles técnicos que la mayoría desconoce, pero que pueden salvar una causa”, enfatizó.

El tercer paso es denunciar. “Lo primero que hay que hacer es ir a la fiscalía. También se puede denunciar en los juzgados de instrucción, en la Dirección de Cibercrimen o en la policía. Después sí podemos hacer lo que queramos con el teléfono.”
Bahr insistió en que nunca debe borrarse o bloquearse al agresor antes de la denuncia, porque eso elimina rastros de investigación digital. Y sobre todo, pidió no hacerse pasar por el adolescente para “atrapar” al sospechoso: “No se hagan pasar por el adolescente. Entorpece la investigación. El groomer se da cuenta del cambio de lenguaje, borra todo, cierra el perfil y desaparece.”

Las pruebas digitales no se pierden
Una de las creencias más extendidas es que, si se borra una conversación, el contenido desaparece. Bahr lo desmintió con claridad: “Nada de lo que se borra desaparece. Con estas herramientas se recupera la información. Todo queda en algún lugar del ciberespacio.”
Explicó que la tecnología forense de la provincia puede restaurar mensajes, imágenes o videos eliminados incluso desde aplicaciones con cifrado, lo que permite a la justicia reconstruir el delito y proteger a más víctimas. “Esa idea de que borrar te salva es falsa. Lo digital siempre deja huella”, sostuvo.
Un delito que nunca se detiene en una sola foto
Bahr explicó que el grooming es un proceso prolongado y manipulador, no un hecho puntual. “No termina con una sola foto; siempre van a pedir más.”
Dijo que los agresores generan un vínculo de confianza con los chicos, que puede durar semanas o meses. “Saben cómo hablar, qué juegos usan los adolescentes, cómo mostrarse simpáticos. Buscan el vínculo emocional, no la fuerza. Por eso es tan difícil detectarlos a tiempo”.
Además, advirtió que el grooming suele ser la puerta de entrada a otros delitos como la trata virtual o la extorsión digital. “El objetivo final muchas veces no es una conversación sexual, sino obtener material íntimo para manipular, chantajear o vender”, explicó.

El control parental no reemplaza el diálogo
La especialista insistió en que ningún software sustituye la comunicación entre padres e hijos. “El mejor control parental es el diálogo.”
“Podemos tener un control instalado, pero si no entendemos qué plataformas usan nuestros hijos o con quiénes juegan, no sirve. Hay que conocer qué es Roblox, qué es Discord, qué es LOL”, detalló.
Agregó que el acompañamiento adulto debe ser activo: interesarse, preguntar, conversar, sin castigar ni ridiculizar. “Cuando los chicos sienten que no van a ser juzgados, confían y piden ayuda. Esa es la mejor prevención”.
Educación y empatía: el cambio de paradigma
Para Bahr, el desafío de fondo es construir una cultura digital responsable. “Tenemos que aprender a convivir con la tecnología sin miedo, pero con conciencia. No se trata de demonizar Internet, sino de enseñar a cuidarse”, afirmó.
Concluyó señalando que Misiones avanza en políticas públicas sostenidas, pero que la educación digital debe ser permanente:“Esto no se resuelve en un taller o una charla. Se necesita un trabajo constante entre familias, docentes y justicia. Lo importante es que ya tenemos con qué hacerlo”.



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