El Gobierno nacional resaltó el dato de inflación núcleo de abril, que se ubicó en 2,3%, al considerar que muestra una desaceleración más estable y menos condicionada por factores estacionales o precios regulados.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) general fue de 2,6% durante abril, mientras que los precios estacionales registraron una suba de 1,9% y los regulados avanzaron 3,5%, impulsados principalmente por tarifas y combustibles.

Desde el Ministerio de Economía señalaron que el resultado consolida el proceso de desaceleración inflacionaria iniciado en los últimos meses y fortalece las expectativas oficiales para el segundo trimestre del año.
La inflación núcleo excluye los precios regulados y los componentes estacionales, por lo que es uno de los indicadores más observados tanto por el mercado como por el equipo económico para analizar la tendencia de fondo de los precios.
En la Casa Rosada interpretan que el hecho de que la inflación núcleo haya quedado por debajo del índice general representa una señal positiva sobre la evolución de la nominalidad de la economía.

La visión del Gobierno sobre la desaceleración de la inflación núcleo
Según sostienen fuentes oficiales, la estabilidad cambiaria, la menor emisión monetaria y la retracción del consumo contribuyeron a moderar los aumentos en distintos sectores de la economía. De acuerdo con los datos difundidos por el INDEC, la inflación acumuló 12,3% en el primer cuatrimestre del año y alcanzó 32,4% interanual.
Además, el dato de abril se convirtió en el más bajo desde mediados de 2020, si se excluyen los meses atravesados por los congelamientos de precios implementados durante la pandemia de COVID-19.
La desaceleración de la inflación núcleo podría influir en las próximas decisiones del Banco Central respecto de la política monetaria y las tasas de interés. El indicador es considerado clave porque permite medir la inercia inflacionaria sin el impacto de factores transitorios, como los aumentos estacionales o las tarifas reguladas



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