El Gobierno nacional oficializó una nueva actualización parcial de los impuestos que gravan los combustibles líquidos y el dióxido de carbono, una medida que volverá a impactar sobre los precios de las naftas y el gasoil durante julio y que tendrá una segunda etapa a partir del 1 de agosto, cuando se complete el ajuste pendiente.
La decisión fue formalizada mediante el Decreto 562/2026, a través del cual el Ejecutivo mantuvo la estrategia aplicada en los últimos meses de escalonar los incrementos tributarios con el objetivo de atenuar el efecto inmediato sobre los precios al consumidor.
La normativa establece que durante julio solo se aplicará una parte de la actualización correspondiente a los impuestos previstos por la Ley 23.966, que dispone revisiones trimestrales en función de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El resto del ajuste volverá a diferirse hasta agosto.

En el caso de las naftas, el decreto fijó un incremento de $21,192 por litro en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y de $1,298 por litro en el impuesto al dióxido de carbono.
Para el gasoil, la actualización contempla una suba de $18,959 por litro en el impuesto específico, $10,266 correspondientes al tratamiento diferencial y $2,161 por el impuesto al dióxido de carbono.
En términos generales, la actualización representa un incremento cercano a los $22 por litro de nafta y de aproximadamente $31 por litro de gasoil, aunque el impacto final en los surtidores dependerá de la política comercial que adopten las empresas petroleras.
Desde el Gobierno explicaron que el esquema busca evitar un traslado más brusco a los precios finales, teniendo en cuenta que el costo de los combustibles continúa siendo una variable clave para el transporte y la actividad económica.
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La medida adquiere especial relevancia para Misiones, donde gran parte del movimiento productivo depende del transporte terrestre de largas distancias. En ese contexto, cualquier aumento en el precio del gasoil repercute directamente sobre los costos logísticos, la producción agropecuaria, la industria, el comercio y la distribución de mercaderías.
Además, el valor de los combustibles influye de manera transversal en la economía argentina, ya que impacta sobre el transporte de cargas, la cadena de abastecimiento y las exportaciones, factores que terminan reflejándose en los costos de distintos bienes y servicios.
El cronograma oficial prevé que a partir del 1 de agosto se complete la actualización de los remanentes acumulados durante 2024, los dos primeros trimestres de 2025 y parte de 2026. No obstante, el Ejecutivo mantiene la facultad de modificar nuevamente ese esquema, tal como lo hizo en reiteradas oportunidades, con el objetivo de administrar el efecto de las subas impositivas sobre la inflación y los precios al consumidor.
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