El deterioro de las rutas nacionales volvió a quedar en el centro de la discusión luego de que desde el ámbito de Vialidad Nacional se advirtiera sobre el destino de los recursos que, por ley, tienen una asignación específica para el mantenimiento de la red vial.
En una entrevista con Radio Up, José Rizzo, integrante de la Asociación Gremial de Profesionales y Personal Superior de Vialidad Nacional, sostuvo que el organismo viene planteando esta situación desde el año pasado y que, a comienzos de 2026, realizó una denuncia por lo que consideró un posible desvío de fondos destinados específicamente a las rutas nacionales.
Según explicó, durante el período de la actual administración nacional se habría recaudado aproximadamente $1,5 billones, mientras que alrededor de $500.000 millones fueron asignados a Vialidad Nacional. De acuerdo con sus declaraciones, quedaría cerca de $1 billón cuyo destino no estaría identificado públicamente. “Se supone que son las arcas generales en vez de atender las rutas”, afirmó Rizzo durante la entrevista.
Un fondo con destino específico para las rutas nacionales
Uno de los principales cuestionamientos planteados por el dirigente gremial está relacionado con el carácter específico de los recursos.
Rizzo explicó que el 28% de los impuestos a los combustibles debería ingresar a un fondo fiduciario destinado al mantenimiento de las rutas nacionales. Según remarcó, se trata de un mecanismo que tiene una finalidad determinada y que debería utilizarse para ese objetivo.
“Los fideicomisos tienen fines específicos”, sostuvo el representante de los trabajadores de Vialidad Nacional.
La discusión se concentra, precisamente, en si esos recursos fueron efectivamente utilizados para el objetivo para el cual fueron establecidos o si una parte terminó siendo destinada a otros fines dentro de las cuentas generales del Estado.
Desde el sector gremial consideran que la falta de utilización de esos fondos profundizó el deterioro de la infraestructura vial en distintos puntos del país.
“No se pueden comprar combustibles ni materiales”
Rizzo describió además el estado actual de la capacidad operativa de Vialidad Nacional.
Según explicó, en buena parte de la red se realizan mantenimientos mínimos, condicionados por la falta de recursos para adquirir combustible, materiales y otros insumos necesarios para las tareas.
“El personal está a disposición para atender las rutas, pero no nos proveen los recursos para poder mantenerlas”, señaló.
La consecuencia, según el dirigente, es que existe capacidad humana para realizar trabajos, pero no están disponibles los recursos materiales necesarios para ejecutarlos a la escala que requiere la red vial nacional.
El panorama también alcanza a los contratos de obra. Rizzo afirmó que actualmente no se están realizando obras viales mediante contratos en la magnitud que históricamente tuvo la Dirección Nacional de Vialidad.
“Es triste, pero no se están atendiendo las rutas nacionales vía contractual como normalmente lo hace la Dirección Nacional de Vialidad durante una gran parte de su historia”, expresó.

Solo dos tramos avanzaron sobre los 9.100 kilómetros previstos para concesión
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el proceso de concesión de parte de la red vial nacional.
Rizzo indicó que durante el año pasado se tomó la decisión de avanzar con la concesión de aproximadamente 9.100 kilómetros de rutas, aunque señaló que hasta el momento solamente se habría avanzado sobre dos tramos.
El dirigente advirtió que todavía queda una importante extensión de la red sin una solución concreta y que el proceso demandará tiempo.
Mientras tanto, sobre el resto de las rutas, las tareas se limitarían a intervenciones de mantenimiento mínimo, condicionadas por la disponibilidad presupuestaria.
La situación genera especial preocupación porque el deterioro de las rutas no solamente afecta la circulación, sino que también puede incrementar los riesgos para quienes utilizan diariamente la red nacional.
Las provincias, ante un problema que corresponde a Nación
Durante la entrevista también se planteó el impacto que el deterioro de las rutas nacionales puede generar sobre las provincias.
El contexto adquiere particular relevancia en el NEA y el NOA, donde los gobernadores tenían previsto reunirse en Posadas para abordar distintos temas de interés regional.
Rizzo consideró que las provincias atraviesan una situación financiera compleja y que, debido a la reducción de sus recursos, no cuentan necesariamente con capacidad suficiente para asumir tareas que corresponden al Estado Nacional.
En ese sentido, sostuvo que las rutas nacionales deben ser atendidas por Nación, independientemente de las dificultades presupuestarias que atraviesen los gobiernos provinciales.
El problema se vuelve más evidente en aquellos territorios donde las rutas nacionales constituyen vías fundamentales para el transporte de personas, la producción, el turismo y la conexión entre localidades.
El deterioro de las rutas vuelve a poner bajo la lupa al Gobierno nacional
La denuncia planteada por el sector de Vialidad se suma a una discusión más amplia sobre el financiamiento de la infraestructura pública en el marco de la política del Gobierno nacional de sostener el superávit fiscal.
Rizzo vinculó el problema con la falta de aplicación de recursos específicos para el mantenimiento vial. Desde su perspectiva, la discusión no pasa solamente por cuánto dinero recauda el Estado, sino por qué destino reciben fondos que fueron creados con una finalidad determinada.
El dirigente sostuvo que el problema viene siendo advertido desde el año pasado y que la situación se hizo más evidente a medida que se actualizó el cálculo de los recursos recaudados y los montos efectivamente destinados a Vialidad.
La cuestión también derivó en una presentación judicial, según se señaló durante la entrevista, mientras que desde el Gobierno nacional hubo declaraciones públicas referidas al destino de estos recursos.
Una red vial cada vez más condicionada por la falta de inversión
La advertencia de Vialidad Nacional se produce en un escenario en el que el estado de las rutas nacionales genera preocupación entre transportistas, automovilistas, gobiernos provinciales y sectores productivos.
La infraestructura vial requiere tareas permanentes de conservación, mantenimiento y reparación. La ausencia de esas intervenciones puede traducirse en un deterioro progresivo que, con el paso del tiempo, demanda inversiones mayores para recuperar las condiciones de transitabilidad.
Para Rizzo, el problema actual tiene una explicación central: los trabajadores y profesionales de Vialidad están disponibles, pero no cuentan con los recursos necesarios para desarrollar plenamente su tarea.
“Todos reconocemos que las rutas están en mal estado”, sostuvo el dirigente, quien planteó la necesidad de corregir esta situación porque el deterioro representa, según sus palabras, “un riesgo innecesario”.

La pregunta que queda abierta: ¿dónde fueron los fondos?
La principal incógnita planteada durante la entrevista es el destino de la diferencia entre los recursos recaudados y los fondos efectivamente asignados a Vialidad Nacional.
De acuerdo con los números mencionados por Rizzo, se trataría de una diferencia del orden de $1 billón, sobre una recaudación aproximada de $1,5 billones durante el período analizado.
El representante gremial fue enfático al señalar que desde su sector no conocen el destino específico de esos recursos y que, según su interpretación, podrían haber terminado integrando las cuentas generales del Estado.
La discusión, por lo tanto, excede el estado de una determinada ruta o tramo. El eje pasa por determinar si los fondos creados para una finalidad concreta fueron utilizados efectivamente para esa finalidad.
Mientras avanza el debate y se analizan las presentaciones realizadas, las rutas nacionales continúan mostrando las consecuencias de años de deterioro y de una infraestructura que, según advierten desde Vialidad, actualmente no recibe los niveles de mantenimiento necesarios.
Para Rizzo, el reclamo es claro: si existen recursos específicos destinados al mantenimiento de las rutas nacionales, deben utilizarse para ese propósito.
La cuestión ahora queda en manos de los organismos correspondientes, mientras crece la discusión sobre el financiamiento de la red vial, el futuro de las concesiones y el destino de los recursos provenientes de los impuestos vinculados a los combustibles.
“Hay una sociedad que está disconforme con la gestión del gobierno”: el análisis tras el debate por la Ley de Tierras https://t.co/RG3tnPBCP9 pic.twitter.com/QZ2aLr1ZAh
— Radio Up (@radioupar) August 11, 2026



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