El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo sus proyecciones de crecimiento para la Argentina y estimó que la economía nacional tendrá una expansión del 3,5% durante 2026, mientras que para 2027 prevé un avance del Producto Bruto Interno (PBI) del 4%.
Las estimaciones fueron difundidas este miércoles en Washington, en la actualización del informe Panorama Económico Mundial (World Economic Outlook), donde el organismo analizó las perspectivas de la economía global en un contexto marcado por fuerzas contrapuestas: los efectos negativos de los conflictos geopolíticos y el impulso positivo asociado al desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial.
La previsión del FMI para Argentina se ubica por encima de las expectativas promedio de América Latina y el Caribe, donde el organismo proyecta un crecimiento del 2,4% para 2026 y una aceleración moderada al 2,7% para 2027.
Además, la estimación del Fondo resulta más favorable que la expresada por las consultoras privadas. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central de la República Argentina había calculado una expansión del PBI argentino del 3% para este año, medio punto porcentual por debajo de la proyección del organismo internacional.
Argentina crecería por encima del promedio regional
En su análisis regional, el FMI destacó que América Latina y el Caribe mantienen una perspectiva de crecimiento moderado, aunque con diferencias entre países.
Para Brasil, principal socio comercial de la Argentina, el organismo espera una economía con “resiliencia” en el corto plazo, con una expansión estimada del 2,4% en 2026, lo que representa una mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto del informe presentado en abril.
Sin embargo, para 2027 se proyecta una desaceleración moderada, con un crecimiento del 2,2%.
En el caso de México, el FMI anticipa una recuperación más lenta. El organismo prevé un crecimiento del 1,2% para 2026 y del 1,9% para 2027, aunque redujo sus expectativas respecto de abril debido a que “la incertidumbre continúa limitando la actividad económica”.

Una economía mundial atravesada por dos shocks opuestos
El informe del FMI describe un escenario internacional condicionado por dos grandes fuerzas que avanzan en direcciones contrarias.
Por un lado, el organismo identifica un shock negativo de oferta derivado de la guerra en Medio Oriente, con impacto directo sobre los mercados energéticos, los costos de producción y las cadenas globales de abastecimiento.
En sentido contrario, destaca el efecto positivo generado por los avances tecnológicos y la expansión de la inteligencia artificial, que podrían impulsar la productividad y generar nuevas oportunidades económicas.
Para la economía mundial, el Fondo proyecta un crecimiento del 3% durante 2026 y del 3,4% en 2027, una desaceleración frente al promedio registrado durante 2024 y 2025, que fue del 3,5%.
Inflación global: el proceso de desaceleración pierde impulso
El FMI advirtió además que la tendencia descendente de la inflación mundial iniciada en 2024 se frenó temporalmente.
Según sus cálculos, la inflación global promedio aumentará del 4,1% en 2025 al 4,7% en 2026, antes de comenzar nuevamente a reducirse hasta alcanzar el 3,9% en 2027.
El organismo explicó que esta dinámica estará influenciada principalmente por el aumento de los precios de los alimentos y la energía, dos sectores especialmente sensibles a los conflictos internacionales.
El FMI alerta sobre riesgos financieros y tecnológicos
Aunque mantiene una visión relativamente positiva sobre la evolución económica mundial, el organismo internacional señaló que los riesgos continúan inclinados a la baja.
Entre los principales factores de amenaza mencionó:
- Un agravamiento del conflicto en Medio Oriente.
- Una mayor volatilidad en los precios de las materias primas.
- Una profundización de la fragmentación comercial internacional.
- Una eventual corrección en las valoraciones financieras vinculadas al sector tecnológico.
En este sentido, el FMI destacó que las condiciones financieras globales se mantienen sostenidas por factores como las fuertes ganancias corporativas del índice bursátil estadounidense S&P 500, aunque advirtió sobre posibles riesgos para la estabilidad macrofinanciera.
Uno de los puntos de preocupación está relacionado con la elevada concentración de inversiones en empresas vinculadas a la inteligencia artificial, especialmente en Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Taiwán.
El organismo planteó que una revisión negativa sobre las expectativas de rentabilidad o productividad de la inteligencia artificial podría generar una caída abrupta en las valuaciones bursátiles, afectar el consumo privado a través del denominado “efecto riqueza” y endurecer las condiciones financieras internacionales.
Deuda pública y tasas de interés: desafíos para los gobiernos
El informe también puso el foco en el elevado nivel de endeudamiento público global.
Según el FMI, esta situación aumenta la vulnerabilidad de los mercados soberanos frente a dudas sobre la sostenibilidad fiscal de distintos países.
Además, señaló que la persistencia del shock energético obligó a varios bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas, incrementando los rendimientos de los bonos soberanos de largo plazo y generando mayores presiones de refinanciamiento.
Ante este escenario, el organismo recomendó que las prioridades de política económica internacional estén orientadas a:
- Recuperar la estabilidad de precios.
- Reconstruir reservas fiscales.
- Impulsar reformas estructurales.
- Fortalecer la seguridad energética.
- Preparar las economías para la transformación tecnológica vinculada a la inteligencia artificial.
Energía y materias primas: el impacto de la guerra en Medio Oriente
El mercado energético internacional fue uno de los sectores más afectados por la tensión geopolítica.
El FMI señaló que los acuerdos diplomáticos recientes permitieron moderar parcialmente los aumentos registrados en los precios, aunque persisten riesgos asociados al suministro mundial.
Para 2026, el organismo proyecta que el precio promedio del petróleo se ubicará en 89 dólares por barril, lo que representa un incremento del 32% respecto de 2025.
El informe destacó que actualmente los precios inmediatos del petróleo se encuentran por encima de los contratos futuros debido a la incertidumbre sobre el abastecimiento, especialmente por la situación estratégica del Estrecho de Ormuz.
Para 2027, los mercados anticipan una reducción del valor del crudo hasta alrededor de 78,70 dólares por barril.
En el caso del gas natural, el precio de referencia europeo Dutch TTF se proyecta en torno a los 15 dólares, con un aumento anual estimado del 22%.
Desde el inicio del conflicto, los valores del gas aumentaron cerca del 50% en Asia y alrededor del 25% en Europa.

Energía más cara, fertilizantes y alimentos bajo presión
El FMI también alertó sobre las consecuencias indirectas del encarecimiento energético.
Según el organismo, el aumento de los costos de la energía impulsaría una suba proyectada del 26% en los precios de los fertilizantes y del 8% en los alimentos, generando nuevas presiones sobre la seguridad alimentaria mundial.
De esta manera, el Fondo Monetario Internacional sostiene una perspectiva de crecimiento para Argentina, aunque dentro de un escenario internacional complejo, donde los conflictos geopolíticos, la inflación y los cambios tecnológicos definirán el rumbo de la economía global durante los próximos años.
Valdés y Passalacqua acordaron acciones para reclamar por el gasoducto y las economías regionales https://t.co/3YpbbmLhgq pic.twitter.com/2aaF9ifjq8
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