El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este viernes un acuerdo de financiamiento por 1.900 millones de dólares para Bolivia, en el marco del Servicio Ampliado del Fondo (SAF), y autorizó un primer desembolso inmediato de 214 millones de dólares. El programa tendrá una duración de 36 meses y busca respaldar el proceso de estabilización económica impulsado por el Gobierno boliviano.
Los recursos serán utilizados principalmente para recomponer las reservas internacionales y atender las necesidades de la balanza de pagos, en un contexto de restricciones externas que afectan a la economía del país.
El financiamiento contempla desembolsos graduales durante los próximos tres años, sujetos a revisiones periódicas y al cumplimiento de las metas y compromisos establecidos en el programa acordado con el organismo internacional.
La aprobación del Directorio Ejecutivo del FMI convierte en financiamiento efectivo el acuerdo alcanzado previamente a nivel técnico y otorga al Gobierno boliviano mayores recursos para avanzar con su programa de reformas económicas.
Según las fuentes oficiales, el programa apunta además a restablecer la estabilidad macroeconómica, reconstruir las reservas internacionales y reducir las vulnerabilidades fiscales y externas. También contempla el fortalecimiento de las redes de protección social y medidas destinadas a impulsar un crecimiento con mayor participación del sector privado.







