El fin de la moratoria previsional dejó a muchas personas en incertidumbre sobre su acceso a una jubilación.
En diálogo con “El País de la Libertad” de Radio Up 95.5, la Dra. Patricia Suárez, integrante del Instituto de Seguridad Social, aclaró varios puntos clave sobre las diferencias entre la jubilación ordinaria y la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), así como los requisitos para regularizar aportes.
Diferencias claves: jubilación y PUAM
Suárez explicó que “la principal diferencia es el monto de la prestación. Quien se jubila con jubilación ordinaria tiene derecho a la mínima, mientras que quien cobra la PUAM recibe el 80% de ese mínimo”.
Otro punto fundamental es que la PUAM no requiere aportes previos, pero sí impone restricciones: “No hace falta tener aportes, pero no hay que estar recibiendo ninguna otra prestación por desempleo ni otro beneficio”, aclaró. Además, el acceso a esta pensión se da exclusivamente a los 65 años, sin distinción de género.
En cuanto a las prestaciones de salud, señaló que “con la PUAM usted tiene derecho al PAMI también”, equiparándose así con quienes acceden a la jubilación ordinaria.
Aportes y regularización: un costo elevado
Para quienes no cuentan con los años de aportes necesarios, el costo de regularización puede ser un obstáculo. Según Suárez, “en este momento, cada unidad de deuda previsional está en 29.916 pesos”. Dependiendo de cuántos años deban regularizarse, la cifra total podría oscilar entre 2 y 5 millones de pesos.
Aunque existe la posibilidad de pagar esos aportes de forma periódica antes de alcanzar la edad jubilatoria, la especialista advirtió que, si al momento de jubilarse no se alcanzó el mínimo requerido, los pagos efectuados podrían no ser suficientes para acceder al beneficio.
Uno de los errores más frecuentes ocurre entre los trabajadores autónomos y monotributistas. “Veo mucho el caso de quienes, en lugar de pagar la totalidad del aporte, solo pagan la parte impositiva. Cuando llega el momento de jubilarse, no tienen realmente aportes como autónomos”, advirtió Suárez.
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Además, subrayó que "los monotributistas deben pagar no solo el aporte impositivo sino también su caja profesional, porque esa caja no puede cancelarse en un futuro".
Por otro lado, muchos profesionales que no logran completar sus aportes terminan recurriendo a la PUAM. "Tengo muchísimos profesionales que terminan en la PUAM porque o no les alcanza lo que tienen pagado como autónomos o la caja profesional es insuficiente”, expresó.
Facturación y restricciones laborales
La incompatibilidad de la PUAM con el empleo formal es otra de las diferencias con la jubilación ordinaria. “Las pensiones no son compatibles con el trabajo porque se supone que, si vos tenés el beneficio, es porque no tenés acceso a otra cosa”, detalló.
Sobre la posibilidad de facturar alquileres, un tema que genera dudas, Suárez indicó que “habría que ver cómo se inscribe y se categoriza la actividad”, dejando abierta la posibilidad de analizar cada caso en particular.
Ante las múltiples dudas y escenarios que enfrenta cada trabajador, la especialista recomendó asesorarse con profesionales del área previsional para evitar inconvenientes al momento de tramitar la jubilación. “Si está mal categorizado, es tiempo perdido y no le alcanza después para jubilarse”, concluyó.
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