El cierre de año llegó con una señal clara para quienes trabajan en eventos: la gente no deja de festejar, pero el dinero pasó a ser el paso determinante para cualquier celebración. Así lo describe Yonatan Ortiz, DJ y musicalizador de Posadas, quien aseguró que “la gente nunca deja las fiestas, sino que “empieza a abaratar costos” y reordena sus prioridades.
Esa búsqueda de precios más bajos se siente especialmente en el rubro de discotecas, iluminación y sonido, que —según señaló— pasó a ser “lo último que están contratando”. La tendencia impactó directamente en fiestas tradicionales del calendario, como recepciones y quince años. “Este año tuve que replantearme muchas cosas y estudiar un rubro nuevo, ahora también me dedico a refrigeración”, confió en La Última Rosca, por Radio Up.

Menos recepciones y contrataciones en cuotas: fin de año complejo para quienes animan fiestas
Ortiz explica que la demanda no desapareció, pero sí se transformó. “La gente siguió haciendo eventos, eso no cabe duda. Lo que aumentó fue la competencia, tanto en servicio como en precio”, detalló. Esa presión llevó a muchos trabajadores del sector a reformular presupuestos: “Hay gente que bajó los precios para poder trabajar. Llevan menos cosas, van solos, no llevan estructura. Yo mismo tuve que hacer convenios de pago, aceptar pagos en cuotas y bajar el precio”.
La tendencia impactó directamente en fiestas tradicionales del calendario misionero, como recepciones y quince años. A comparación de años anteriores en los que la agenda de fin de año estaba completa desde mitad del ciclo lectivo, actualmente las fechas se redujeron y cayó la demanda y reserva. “Todavía tengo fechas disponibles para diciembre”, ejemplificó: las recepciones también se achicaron. “Cerré dos, y gracias a que les hice convenio de pago y bajé los precios”, agregó.
Un dato que se repite entre los prestadores es la caída en las fiestas de egresados. Ortiz confirma esa tendencia: “La discoteca grande me moví muy pocas veces en el año” y lo que más se pide es sonido básico. En muchos casos, familias resignan servicios adicionales: “Descarté la idea de llevar locutor porque encarece. Terminé negociando que docentes hagan las presentaciones”.

Economía y ¿cambio cultural?
Para Ortiz, el recorte no responde únicamente a la economía: también influyó un cambio cultural postpandemia. “La gente cambió su estilo de vida, empezó a ver prioridades y a invitar solo a los allegados más cercanos”, explica. Con menos invitados, también baja el nivel de inversión: “Eso lleva a contratar un servicio más básico, más familiar, más cerrado”.
A la vez, contó que los alquileres de salones y espacios encarecieron, lo que obliga a ajustar el resto: “La discoteca es lo último que busca la gente”, reconoció.
Sobre los costos de festivales, Ortiz evitó dar cifras: “Es imposible dar un número exacto”, dice, porque depende de la magnitud del evento, las exigencias de los artistas y la infraestructura necesaria. Pero advirtió que los grandes festivales “últimamente se hacen con mucho auspiciante o con ayuda del gobierno”, no solo por sonido o iluminación, sino por servicios obligatorios como policía, paramédicos y bomberos.

Sobre festivales y eventos solidarios
Incluso en eventos solidarios, explicó, hay gastos difíciles de evitar. En esos casos, “los artistas van gratis, son muy solidarios”, pero igual se necesitan apoyos estatales para escenario, bajada de luz o trámites. “Por más que se quiera hacer eventos solidarios, hay costos muy altos”, remarca.
Pese al panorama, Ortiz mantiene expectativas positivas para el próximo calendario. “Tenemos toda la fe y la esperanza de que va a remontar”, auguró, y destacó que ya tiene fechas aseguradas para 2026. Su consejo es claro: “La gente que piensa en el futuro contrata con tiempo y hace formas de pago. Fiestas se pueden hacer, pero siempre y cuando lo prevean con anticipación”.
La recesión achica las fiestas: crecen los eventos pero con menos invitados https://t.co/NdFQVRRgDd pic.twitter.com/NXIaVC973V
— Radio Up 95.5 (@radioup955) September 30, 2025



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