El juez de Instrucción 7 de Posadas, Miguel Mattos, imputó este viernes por el delito de estafa al empleado acusado de desviar 50 millones de pesos de una concesionaria. El joven, de 22 años, se abstuvo de declarar y presentó un pedido de excarcelación que está en análisis.
El caso salió a la luz el martes por la noche, tras la denuncia del propietario del comercio. El empresario descubrió la maniobra cuando un cliente, que había pagado una camioneta en efectivo, afirmó que ya había entregado el dinero. Al corroborar que el dinero no ingresó a la empresa, realizó la denuncia.
Según la acusación, el empleado no informó la operación a sus superiores y usó los fondos para adquirir un Toyota Corolla 2024 y varias motocicletas. El dueño de la concesionaria notó la estafa cuando intentó completar la venta y el cliente aclaró que ya había pagado la unidad.
Esa misma noche, la Policía detuvo al sospechoso en la sede de la concesionaria, ubicada en el kilómetro 5 de la ruta nacional 12. En el lugar incautaron el automóvil Corolla y un iPhone 16. Más tarde, allanaron una vivienda donde recuperaron cinco motos 0km, celulares, dispositivos electrónicos, efectivo y documentación.
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El imputado habría declarado extraoficialmente que su intención era invertir el dinero para generar una ganancia y luego completar la operación con el comprador. Afirmó que se basó en estrategias del libro “Padre rico, padre pobre” y que pensaba revender el auto y alquilar las motos. Estas declaraciones aún no forman parte formal del expediente judicial.



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