Los demócratas avanzaban en las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos y buscaban alcanzar el control del Senado y de la Cámara de Representantes, en una votación que podría modificar el escenario político para el presidente Donald Trump durante la segunda mitad de su mandato. En el recuento provisorio de la noche del martes, el partido opositor acumulaba 45 bancas en el Senado y 102 en la Cámara baja, aunque todavía necesitaba alcanzar 51 y 218 escaños, respectivamente, para obtener la mayoría.
En estos comicios, los estadounidenses votaron para renovar los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones. Los resultados definitivos se esperaban durante la madrugada de este miércoles.
Durante la jornada, Trump se refirió públicamente a la posibilidad de que los republicanos perdieran el control del Congreso y anticipó que recurriría al veto presidencial para frenar determinadas iniciativas de la oposición.
“Me encantaría vetar y vetar”, afirmó el mandatario en declaraciones a la cadena CBS. Además, sostuvo que esta “es la semana contra el comunismo”.
La disputa legislativa también era seguida de cerca desde la Casa Rosada, debido al alineamiento político entre el presidente argentino Javier Milei y su par estadounidense. Un cambio en la composición del Congreso podría modificar las condiciones de negociación entre la administración republicana y los legisladores opositores.
Actualmente, el Senado cuenta con una mayoría republicana de 53 a 47, mientras que los demócratas necesitaban sumar tres bancas en Representantes y conseguir una ganancia neta de cuatro escaños en la Cámara alta para controlar ambos cuerpos legislativos.

Una eventual pérdida de la mayoría republicana limitaría la capacidad de Trump para avanzar con su agenda parlamentaria y permitiría a los demócratas impulsar investigaciones legislativas sobre la administración presidencial.



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