El vínculo con los perros puede tener efectos positivos en la salud y el bienestar de los adultos mayores. La compañía de estos animales favorece la conexión social, aporta motivación para realizar actividades cotidianas y puede contribuir a reducir el estrés y la sensación de aislamiento.
Un estudio de la Universidad de Michigan, realizado sobre 2.698 personas de entre 50 y 95 años, mostró que el 55% tenía al menos una mascota. Entre quienes convivían con animales, el 83% consideró que estos les otorgaban un sentido de propósito, mientras que el 71% afirmó que los ayudaban a disfrutar más de la vida y el 64% señaló que se sentía querido gracias a ellos.
Los beneficios también alcanzan la dimensión social. El 70% de los adultos mayores con mascotas indicó que los animales los conectaban con otras personas y el 63% aseguró que contribuían a reducir el estrés.

Perros y adultos mayores: más actividad y conexión
La presencia de un perro puede funcionar como un estímulo para mantener determinadas rutinas. Los paseos, juegos, cuidados y otras actividades vinculadas con el animal favorecen el movimiento y pueden convertirse en oportunidades para interactuar con otras personas.
En residencias, centros de día y hospitales también se desarrollan Intervenciones Asistidas con Perros, programas en los que los animales participan junto con profesionales de distintas áreas. Las actividades se adaptan a las capacidades y preferencias de cada persona e incluyen, entre otras propuestas, caricias, cepillado, caminatas, juegos y ejercicios de motricidad.
Uno de los principales objetivos es generar espacios de interacción que favorezcan la comunicación y la participación. El contacto con el perro puede facilitar que una persona se involucre en una actividad, converse con otros residentes o recupere recuerdos relacionados con animales y experiencias personales.

Qué efectos puede tener en personas con Alzheimer
La investigación también analizó el impacto de las intervenciones asistidas con animales en personas con Alzheimer. Un metaanálisis publicado en Geriatric Nursing, que reunió seis ensayos clínicos controlados y aleatorizados, encontró una reducción significativa de los síntomas de depresión y del deterioro cognitivo en los participantes.
La interacción con animales también se relaciona con respuestas fisiológicas vinculadas al estrés y al bienestar. Entre los mecanismos estudiados aparecen la reducción del cortisol y el aumento de sustancias como la oxitocina, la serotonina y las endorfinas.
Además, algunas investigaciones observaron posibles mejoras en la actividad motora y en la participación en tareas cotidianas.

El bienestar del perro también es fundamental
Las intervenciones con animales requieren protocolos específicos. Los perros deben atravesar procesos de selección, socialización, entrenamiento y controles veterinarios antes de participar en actividades con adultos mayores.
También es importante respetar sus tiempos y detectar señales de cansancio, estrés o incomodidad. En esos casos, el animal debe retirarse de la actividad.
La evidencia disponible muestra que el vínculo con los animales puede convertirse en un recurso complementario para promover el bienestar durante el envejecimiento. No se trata de reemplazar tratamientos médicos, sino de incorporar una relación que puede favorecer la actividad, la conexión social y el bienestar emocional.
Para los adultos mayores que deben atravesar una hospitalización o mudarse a una residencia, los especialistas también consideran importante anticipar qué ocurrirá con su mascota, ya que la separación del animal puede representar una pérdida adicional de vínculos y rutinas.







