El papa León XIV exigió el cese inmediato de las hostilidades globales y una transformación profunda de las conciencias durante su mensaje de Pascua, en una celebración que reunió a miles de fieles en el Vaticano.
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Pontífice pronunció el tradicional mensaje “Urbi et Orbi” y pidió a Dios “que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia”.
El Santo Padre hizo un fuerte llamado a la conversión a la paz, advirtió sobre el riesgo de la indiferencia ante la muerte de miles de personas e invitó a participar de una vigilia de oración por la paz el próximo 11 de abril en el Vaticano. “Que quienes empuñan las armas las depongan. Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz. No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo”, expresó con firmeza.
Durante la celebración, más de 50.000 fieles colmaron la Plaza de San Pedro, mientras el Papa apareció ataviado con la muceta roja y la estola obsequiada por el Patriarca Ecuménico Bartolomé.
En su mensaje, León XIV insistió en que la paz de Cristo no es solo el silencio de las armas, sino una transformación del corazón, y alertó sobre la “globalización de la indiferencia” frente a la violencia y los conflictos en el mundo.
Además, recordó el legado de su antecesor y sostuvo que la resurrección de Cristo representa una fuerza totalmente no violenta, capaz de generar relaciones respetuosas entre las naciones.
Finalmente, tras los saludos en diez idiomas y el anuncio de la indulgencia plenaria, el Pontífice encomendó a los pueblos que sufren a la verdadera paz de Dios y pidió abandonar los deseos de dominación, poder y contienda.



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