La administración de la presidenta Giorgia Meloni de Italia decidió poner un coto a los descendientes italianos de la Argentina, que podrán reclamar la ciudadanía en adelante.
A partir de ahora quedó limitada a dos generaciones. Desde ahora, es necesario tener padre o abuelo nacido en Italia para obtener la nacionalidad “ius sanguinis” (derecho por sangre).
Antes era suficiente con un bisabuelo o incluso un tatarabuelo nacido en suelo italiano para poder tramitar la ciudadanía.
Una restricción aplicada este viernes por el gobierno de Giorgia Meloni pone en jaque a una gran cantidad de argentinos que desean solicitar la ciudadanía italiana.
“A partir de la medianoche ya no se podrá pedir la ciudadanía con las viejas reglas, sino sólo si se tienen hasta a abuelos italianos”, explicó el vicepremier y canciller, Antonio Tajani, impulsor de la reforma.
Aclaró que “se establecerán límites precisos, especialmente para evitar los abusos o la ‘comercialización’ de los pasaportes italianos”.
Según cálculos del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano revelados por el diario La Nación de Buenos Aires, desde fines de 2014 a fines de 2024, los ciudadanos italianos residentes en el exterior aumentaron de cerca de 4,6 millones a 6,4 millones: un aumento del 40% en diez años.
La Argentina, por ejemplo, pasó de un reconocimiento de unas 20.000 ciudadanías italianas en 2023, a 30.000 al año siguiente. Brasil pasó de más de 14.000 en 2022 a 20.000 el año pasado.



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