La discusión sobre la educación inicial volvió al centro de la escena tras la difusión de un nuevo informe de Argentinos por la Educación, que reveló una profunda brecha social en el acceso a la sala de 3 años en Argentina. El dato más alarmante indica que solo cuatro de cada diez niños de sectores vulnerables asisten al nivel inicial, mientras que entre los sectores medios y altos la cobertura es considerablemente superior.
La problemática fue analizada por Viviana Postay, vocera del Observatorio Argentinos por la Educación y especialista en gestión educativa, durante una entrevista con Arriba la Radio, programa que se emite por Radio Up.
Postay explicó que el estudio se elaboró a partir de datos oficiales provenientes de la Encuesta Permanente de Hogares y de estadísticas comparativas con otros países de la región. “Nosotros trabajamos con información oficial. No son datos propios, sino estadísticas públicas que ponemos sobre la mesa para generar discusión”, señaló.
Según detalló, Argentina mantiene niveles similares al promedio regional en materia de cobertura educativa inicial, aunque por debajo de Uruguay, país que lidera la región en este indicador.

La especialista remarcó que la situación cambia según la edad de los niños. En la sala de 5 años, la cobertura es prácticamente universal y alcanza a casi todos los chicos del país. En la sala de 4, los niveles siguen siendo altos, aunque ya aparecen diferencias sociales marcadas.
Sin embargo, el escenario más complejo aparece en la sala de 3 años, donde la desigualdad se profundiza. “La ley establece que la universalidad debe estar garantizada para todo aquel que quiera enviar a su hijo a sala de 3. Pero ahí vemos las mayores dificultades”, sostuvo.
Durante la entrevista, Postay explicó que el grupo con mayor nivel de escolarización temprana es el de los sectores medios. “El 77% de los chicos de clase media asiste a sala de 3. Entre los sectores más ricos el porcentaje ronda el 63%, pero en los sectores más humildes apenas llega al 41%”, afirmó.
La diferencia entre sectores sociales alcanza así una brecha cercana a los 30 puntos porcentuales, situación que encendió alertas entre especialistas y organizaciones educativas.
Uno de los factores centrales señalados por Postay tiene que ver con el acceso real a las salas. “Tenemos que preguntarnos si existen todas las salas de 3 necesarias para garantizar la universalidad”, indicó.
Además, cuestionó una percepción cultural todavía instalada sobre el nivel inicial. “Muchas veces se sigue creyendo que en el jardín solamente se juega y no ocurre nada importante. Pero está demostrado que la escolarización temprana tiene relación directa con el desempeño posterior de los alumnos”, explicó.
La vocera aseguró que los niños que ingresan tempranamente al sistema educativo presentan menores índices de fracaso escolar, menos riesgo de deserción y mayores posibilidades de sostener trayectorias educativas exitosas.
En ese sentido, destacó la importancia de los aprendizajes durante la primera infancia. “La neuroplasticidad es mucho más fuerte en edades tempranas. Los aprendizajes que se construyen ahí son fundamentales para todo lo que viene después”, remarcó.
Otro de los puntos abordados durante la charla fue el impacto de la baja natalidad en el sistema educativo argentino. En Misiones, por ejemplo, durante años se impulsó la idea de que todas las escuelas contaran con nivel inicial, aunque la caída de nacimientos comenzó a modificar la realidad de las instituciones.
Postay consideró que el descenso de la matrícula puede representar una oportunidad para repensar el sistema educativo. “Si tenemos menos niños en las escuelas, podríamos pensar en tutorías especializadas, atención más personalizada o incluso dos docentes por aula, en lugar de cerrar secciones y amontonar estudiantes”, planteó.
La especialista también cuestionó el progresivo desfinanciamiento educativo y advirtió sobre el retroceso de políticas públicas vinculadas a alfabetización y acompañamiento escolar.
“Hace falta una decisión política clara para colocar a la educación como prioridad. Y para eso se necesita financiamiento”, expresó.
Asimismo, defendió el rol de las provincias y del Estado Nacional en el sostenimiento del sistema educativo. “Las provincias son las principales responsables de financiar la educación, pero el Estado Nacional debe acompañar con recursos y cuadros técnicos para reducir desigualdades”, afirmó.
En ese marco, señaló que las provincias con menos recursos económicos enfrentan mayores dificultades para sostener políticas educativas de calidad y advirtió sobre el riesgo de profundizar las inequidades regionales.
“La escuela tiene que ayudar a revertir el llamado ‘efecto cuna’, que es cuando el origen social condiciona las posibilidades educativas de los chicos”, explicó.
Finalmente, Postay insistió en que garantizar el acceso al nivel inicial no es solamente una cuestión pedagógica, sino también una herramienta clave para construir igualdad social.
“El que pierde cuando no se prioriza la educación es todo el sistema”, concluyó.
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