En diciembre la actividad económica consolidó su recuperación, que ya alcanzó para que el PBI recuperara los niveles de producción perdidos tras la megadevaluación de diciembre del 2023.
Así, con una mejora del 0,5% en la comparación contra noviembre, el 2024 terminó con una baja acumulada del 1,8%, un número fuerte pero mucho menor al esperado en un marco de importante ajuste tanto cambiario y salarial como tarifario y fiscal. El agro, la minería y el petróleo fueron las claves. El 2025 apunta a continuar con una recuperación lenta, basada en buena parte en el arrastre estadístico.
Ese fenómeno ocurre cuando, tal como se dio en el 2024, la actividad económica muestra grandes volatilidades, con un comienzo que puso al PBI en un pozo histórico y un cierre de año con una suba sostenida. En diciembre la producción estuvo muy por encima del promedio del año. Como el Indec a través de su Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) mide promedios anuales, el 2024 estuvo en promedio 1,8% por debajo del 2023, pero la actividad terminó el año en una situación muy distinta: un 3,2% por encima del mentado promedio del 2024.
Es decir: el 2025 arranca enero 3,2% arriba. Incluso si, en todo el año actual, en ningún mes se observara una mejora, y todas las variaciones mensuales cerraran en un 0%, el PBI crecería 3,2%. Por arrastre estadístico.
Desde LCG adelantaron para lo que viene: “Esperamos todavía un crecimiento frágil, con leves subas mensuales y una amplia disparidad sectorial. Con el arrastre positivo del último trimestre de 2024 y los leves crecimientos mensuales que esperamos para 2025, proyectamos una expansión anual promedio de la actividad del 4,8% para 2025”.
El Grupo SBS proyectó: “En nuestro escenario base la economía podría anotar un crecimiento de 3,5/4% del PBI en 2025”. Y agregó que desvíos al alza o a la baja de esa previsión dependerán de si el salario y los créditos siguen recuperando; y también de si se profundiza el encarecimiento de los costos en dólares de la mano del atraso cambiario. Se sumarán los efectos que pueda tener el cepo sobre la inversión, con el RIGI intentando compensar, la falta de lluvias sobre el agro y cualquier posible cisne negro que le sume incertidumbre al sector externo, con un nivel de reservas bajo y un sostenido rojo de cuenta corriente cambiaria.
La actividad económica encaró una nueva etapa de debacle hacia el último trimestre del 2023 y recién ahora, con datos a diciembre del 2024, logró recuperar ese nivel perdido de producción mensual.
(Fuente: Infobae)