La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó a “muy alto” el nivel de riesgo del brote de ébola en la República Democrática del Congo tras detectar un crecimiento acelerado de contagios en las provincias orientales del país. El organismo confirmó al menos 82 casos positivos y siete muertes, aunque advirtió que el escenario podría ser mucho más grave debido a la existencia de 750 casos sospechosos y 177 fallecimientos vinculados al virus. La situación se concentra principalmente en las regiones de Kivu del Norte y Kivu del Sur, donde los enfrentamientos armados impiden desplegar con normalidad las tareas sanitarias.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró que el virus “se propaga rápidamente” y explicó que el organismo decidió actualizar la evaluación de riesgo a “muy alto” a nivel nacional, mientras que el impacto regional fue clasificado como “alto” y el global como “bajo”.
El brote se desarrolla en una de las zonas más inestables del país africano. Allí operan grupos armados como el Movimiento 23 de Marzo, cuyos enfrentamientos con fuerzas congoleñas dificultan el ingreso de equipos médicos y complican las campañas de prevención y aislamiento. Según la OMS, la violencia constante y los desplazamientos de población impiden realizar un seguimiento adecuado de contactos estrechos y pacientes infectados.
A esto se suma el deterioro de la infraestructura sanitaria. La falta de hospitales equipados, insumos y personal médico en áreas rurales limita la capacidad de respuesta frente a una enfermedad altamente contagiosa y letal como el ébola.
En paralelo, la científica jefa de la OMS, Sylvie Briand, informó que el organismo analiza implementar el antiviral experimental Obeldesivir como estrategia preventiva. El tratamiento podría administrarse a personas que tuvieron contacto con pacientes confirmados para evitar que desarrollen síntomas graves.
Sin embargo, la emergencia sanitaria también enfrenta obstáculos sociales y culturales. En las últimas semanas se registraron ataques contra centros médicos y tensiones relacionadas con los protocolos de manejo de cuerpos, debido al alto riesgo de contagio durante los funerales y rituales tradicionales.
La OMS remarcó que la combinación entre rápida transmisión del virus, conflicto armado y escaso acceso sanitario configura uno de los escenarios más complejos de los últimos años en la región. Frente a este panorama, el organismo internacional pidió reforzar la cooperación global y acelerar las medidas de contención para evitar una expansión aún mayor del brote.



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