La ciudad de Oberá vivió este domingo una jornada cargada de emoción con la inauguración oficial de la Fazenda de la Esperanza María Auxiliadora, un espacio destinado a acompañar procesos de recuperación y reconstrucción personal que se convierte en la primera sede de este tipo en Misiones, la número 12 de Argentina y la 181 a nivel mundial.
La concreción del proyecto representa el cierre de una etapa de trabajo que se extendió durante más de tres años y que fue impulsada por grupos de oración, voluntarios y miembros de la comunidad que apostaron a la llegada de este carisma a la provincia.
En declaraciones exclusivas a Radio Up, el cura párroco y referente de la Fazenda en Oberá, Ariel Manavella, definió la jornada como un momento histórico para la comunidad: “Hoy hemos vivido la inauguración de la Fazenda de la Esperanza María Auxiliadora, la Fazenda número 181 en el mundo y la número 12 en Argentina, la primera en la provincia de Misiones”.

El sacerdote explicó que la propuesta está orientada a personas que atraviesan distintas situaciones de vulnerabilidad y que buscan reconstruir su proyecto de vida: “Es un espacio de sanación, de vida, donde se vive el carisma de la esperanza, a donde son acogidas personas que sufren el flagelo de las adicciones y también personas con situaciones de tristeza, depresión o que simplemente están deseando refundar su vida, hacer un nuevo proyecto de vida”.
Manavella recordó que la Fazenda de la Esperanza nació hace más de cuatro décadas dentro de la Iglesia y que su metodología se basa en tres pilares fundamentales: el trabajo, la vida comunitaria y la espiritualidad: “La persona está llamada a vivir la experiencia de Jesús en medio para poder experimentar la fuerza que viene de Dios y salir adelante de todas las situaciones complejas en las que la vida a veces nos quita la esperanza y la alegría”.
La convocatoria lograda durante la inauguración fue uno de los aspectos que más sorprendió a los organizadores. La cantidad de personas que se acercaron para acompañar el nacimiento de la obra superó ampliamente todas las previsiones: “La expectativa era muy grande, hemos vivido meses de mucha efervescencia, de mucho trabajo, por eso nos sorprende la respuesta de la comunidad a esta obra que ha sido abrazada, querida, rezada, gestada y trabajada por la comunidad”, afirmó Manavella.

En la misma línea, el cura párroco Matías Aches destacó el acompañamiento de los vecinos y aseguró que la magnitud de la convocatoria desbordó toda expectativa previa: “Totalmente fuera de nuestra expectativa. Gracias a Dios quedamos cortos de comida, de todo lo que preparamos, porque nos desbordó la convocatoria y la asistencia de las personas”.
Para Aches, la respuesta obtenida refleja la necesidad social de contar con espacios de acompañamiento y recuperación: “Habla también de lo que suscita este carisma. Tantas personas que incluso están hasta ahora aquí atrás en el patio, todavía celebrando este momento inicial del camino de la Fazenda”.
El sacerdote recordó que la iniciativa comenzó a gestarse hace tres años a partir del deseo de numerosas personas que veían la necesidad de contar con una herramienta concreta frente al crecimiento de los consumos problemáticos: “Ha comenzado con grupos de oración que pedían la llegada de la Fazenda. Lamentablemente muy necesaria por nuestra realidad actual. Muchas personas en circunstancias de adicción y consumo problemático”.

Además, remarcó que el impacto de la obra trasciende a quienes realizan el proceso de recuperación: “Es un carisma que da una posibilidad y esperanza, como dice el carisma. No solo a los que se recuperan sino a sus familias también”.
Tras la inauguración, la institución comenzará inmediatamente una nueva etapa enfocada en la recepción de quienes iniciarán el proceso de recuperación. Según confirmó Manavella, ya existen solicitudes concretas para ingresar: “Desde mañana empezamos a organizar la recepción de quienes serán los primeros acogidos en la Fazenda. Tenemos al menos siete personas que ya han solicitado ingresar”.
Asimismo, fueron presentados los cuatro primeros responsables de la obra: Juan Martín, Matías, Alejandro y Boris, quienes tendrán la tarea de acompañar el funcionamiento cotidiano del espacio junto a la comisión directiva.

El objetivo a mediano plazo es alcanzar una capacidad cercana a las 30 personas, aunque para ello será necesario desarrollar progresivamente los distintos espacios productivos que permitirán el sostenimiento de la comunidad: “Cada Fazenda es autónoma, autosuficiente, así que para acoger a 30 personas tenemos que producir para 30 personas. Tenemos que poner en marcha la panadería, la granja, las aves de corral, los cerdos y la huerta”.
Finalmente, Aches aclaró que la Fazenda de Oberá no estará destinada exclusivamente a habitantes de Misiones, sino que recibirá personas de cualquier punto del país: “Las puertas están abiertas para quien quiera ingresar desde donde venga”.

Incluso explicó que, en muchos casos, realizar el proceso lejos del lugar de origen resulta beneficioso para quienes comienzan el camino de recuperación: “Muchas veces se recomienda que la persona que entra a la Fazenda lo haga lejos de su tierra de origen. Porque entonces evita, sobre todo en los primeros tiempos, esa tentación de bajar los brazos”.
Con una multitud que colmó las instalaciones, una comunidad movilizada y los primeros pedidos de ingreso ya confirmados, la Fazenda de la Esperanza María Auxiliadora inició oficialmente su recorrido en Oberá, llevando consigo un mensaje que atravesó toda la jornada: la posibilidad de volver a empezar.



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