Eduardo Cazenave, educador y filósofo, reflexionó en su columna de Arriba la Radio por Radio UP sobre el complejo momento que atraviesa la docencia en Argentina. Señaló que el rechazo a ser docente responde a múltiples factores, entre ellos los reclamos salariales que afectan a 15 provincias. "Si el sueldo no es atractivo, va a ser poco el incentivo, van a ser pocos los que quieran ser docentes", afirmó. Pero el problema no es solo económico. Cazenave advirtió que el docente tampoco recibe el reconocimiento social que merece.
"No está teniendo el reconocimiento social, sino está recibiendo los cachetazos sociales. Al docente le llegan los palos y no las flores", sostuvo. Y agregó: "No vamos con flores al docente, vamos con queja".
Un deterioro paulatino que se profundizó con la pandemia
Consultado sobre el momento en que la docencia perdió su prestigio, Cazenave señaló que se trata de un deterioro paulatino, no de un hecho puntual. Consideró que la pandemia dejó a los docentes expuestos como nunca antes. "Lo que antes pasaba dentro del aula y nadie veía, hoy quedó muy expuesta la práctica docente, para bien y para mal", explicó.
El filósofo también apuntó a la baja de exigencia en las escuelas y en los centros de formación docente. "Hoy aprobar es fácil, repetir es casi imposible. La política ha trabajado más para la estadística que para el aprendizaje", cuestionó. Y remarcó: "Tenemos que volver a poner el eje del aprendizaje y en la enseñanza".
El desafío de la inteligencia artificial
Cazenave advirtió sobre el impacto que tendrán la inteligencia artificial y la robótica en la educación. "Van a modificar una cantidad de empleos y formas a una velocidad mayor que la revolución industrial. Los docentes, no sé si nos estamos ajustando para ese nuevo ejercicio", expresó.
Planteó un interrogante clave para el futuro de la profesión. "Si solo me vas a dar contenido, no te necesito, no me hace falta. El docente va a tener que volver a mostrarse con un valor humano fuerte y con un valor agregado. ¿Qué agregás vos que yo no puedo aprender solo?", se preguntó.
Recuperar la autoridad que se gana, no la que se impone
Sobre la pérdida de autoridad docente, Cazenave fue contundente. "La autoridad se gana, no solo se ejerce. Si se ejerce con fuerza y violencia, dura poco", afirmó. Y diferenció entre el docente que trabaja por pasión y vocación del que "viene a cumplir el horario y al primer paro se prende".
Para recuperar ese lugar, el educador propuso un trabajo conjunto. "Docentes, tenemos que cambiar. No estamos bien, tenemos que cambiar. Familias, reconozcamos el valor docente. Devolvámosle un abrazo. Ayudémonos a recuperar su reconocimiento social", instó.
El valor de aprender juntos y el mensaje a quienes quieren abandonar
Cazenave reflexionó sobre el sentido de ir a la escuela en tiempos de acceso ilimitado a la información. "Aprender juntos es mejor que aprender solo. Porque aprendo de vos, no solo del libro o de la computadora", sostuvo. Y destacó que el diálogo, la diversidad y la diferencia de opiniones se convierten en riqueza.
A los docentes que dudan en continuar, les dejó un mensaje directo. "Si ir al colegio para vos es una amargura existencial, es hora de que no vayas más. Hacete un favor a vos y a tus alumnos. Solo necesitamos profesores con llama y con esperanza", afirmó. Y añadió: "Si todavía tenés esa llama, dale. Banca la frustración, porque la docencia tiene un trabajo espiritual de comunicación con el otro que no hay sueldo que te lo pueda dar. Estás trabajando para la eternidad".
Un escenario preocupante y la necesidad de un giro
Consultado sobre el futuro si nada cambia, Cazenave fue enfático. "Vamos a estar igual o peor si no hacemos un giro y una inversión fuerte. No hablo solo de inversión económica, hablo de tiempo, de dedicación, de que se hable de esto en los medios", sostuvo. Y advirtió: "Si como sociedad no empezamos a cuidar a los docentes que nos quedan, no vamos a tener quién se haga cargo de la tarea docente".
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A pesar de todo, el educador se mostró optimista. "La docencia necesita gente con esperanza y optimismo. Hay docentes que son salvadores de almas y esos son los que hoy sostienen el sistema educativo a pesar de todo", concluyó.



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