En el marco del Día Mundial de la Tuberculosis, el sistema sanitario argentino dio un paso clave al presentar una nueva edición del manual técnico que orienta el abordaje integral de esta enfermedad, en un contexto marcado por el aumento sostenido de casos y desafíos persistentes en el diagnóstico y tratamiento.
La tuberculosis, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, continúa siendo una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas en el mundo. Se transmite por vía aérea, a través de microgotas expulsadas al toser o estornudar, lo que la convierte en una patología de alta propagación, especialmente en contextos de vulnerabilidad social y sanitaria.
Un problema global que impacta en Argentina
De acuerdo a datos recientes del Ministerio de Salud de la Nación, en 2024 se notificaron más de 10 millones de casos de tuberculosis a nivel mundial y alrededor de 1,2 millones de fallecimientos, cifras que reflejan la persistencia de esta enfermedad como un problema de salud pública de escala global.
En la Región de las Américas, el escenario tampoco es alentador: se registraron cerca de 350.000 personas con tuberculosis en 2024, lo que representa el mayor número desde que existen registros, con un incremento del 13% en la tasa de incidencia desde 2015.
En Argentina, la tendencia sigue la misma línea. Durante 2025 se contabilizaron 17.283 casos, con una tasa de 37,3 casos cada 100.000 habitantes, consolidando un crecimiento sostenido en los últimos cinco años. La concentración geográfica también evidencia desigualdades: la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reúnen el 66,1% de los casos, mientras que Salta presenta la mayor tasa de incidencia del país.

Nuevas pautas para un abordaje integral
Frente a este escenario, el Gobierno nacional presentó la quinta edición del manual “Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina”, un documento que no se actualizaba desde hace 13 años y que ahora busca unificar criterios y fortalecer la respuesta del sistema de salud.
El nuevo material, elaborado con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, propone un enfoque integral que contempla no solo el tratamiento médico, sino también los factores sociales, económicos y territoriales que influyen en la transmisión de la enfermedad y en la adherencia a los tratamientos.
En ese sentido, el documento incorpora lineamientos claros para la detección temprana, el diagnóstico preciso, el tratamiento adecuado y el seguimiento de pacientes y contactos, además de incluir recomendaciones específicas sobre bioseguridad, vacunación y control de la transmisión en los distintos niveles de atención.
El desafío de la adherencia y la resistencia
Uno de los principales obstáculos en el control de la tuberculosis sigue siendo la adherencia al tratamiento, que puede extenderse entre 4 y 6 meses y presentar efectos adversos. Esta situación, sumada a las condiciones socioeconómicas de muchos pacientes, dificulta la continuidad terapéutica.
A ello se suma la creciente resistencia a los medicamentos, que limita las opciones terapéuticas y obliga a implementar esquemas más complejos, prolongados y costosos.
Tecnología y diagnóstico rápido: claves en la estrategia
En paralelo a la actualización de las pautas, el Ministerio de Salud avanzó en la incorporación de tecnología para mejorar la capacidad diagnóstica en todo el país. Entre las medidas más relevantes se encuentra la expansión del uso de equipos GeneXpert, que permiten detectar la enfermedad en menos de dos horas.
Actualmente, la Red de Laboratorios de Tuberculosis cuenta con 21 centros equipados con esta tecnología, y se distribuyeron 31.000 cartuchos para el análisis de muestras. Este avance permitió multiplicar la capacidad diagnóstica: de 2.632 estudios en 2021 se pasó a 24.900 en 2025, lo que fortalece la detección temprana y la descentralización del diagnóstico.

Un enfoque federal ante una enfermedad persistente
El nuevo manual también pone el foco en la heterogeneidad del país, incorporando criterios adaptados a distintas realidades epidemiológicas. En este marco, se identificaron 14 subjurisdicciones donde la tuberculosis mantiene una presencia persistente, especialmente en regiones como el conurbano bonaerense, la Ciudad de Buenos Aires y provincias del norte como Formosa, Jujuy y Salta.
Este enfoque federal busca mejorar la respuesta en los territorios más afectados, donde las condiciones sociales y de acceso al sistema de salud inciden directamente en la propagación de la enfermedad.
Claves para la prevención y el control
En el contexto del Día Mundial de la Tuberculosis, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la detección temprana, el cumplimiento del tratamiento completo y el fortalecimiento de las estrategias comunitarias para reducir la transmisión.
La actualización de las pautas representa, en este sentido, una herramienta fundamental para los equipos de salud, pero también un llamado de atención sobre la necesidad de sostener políticas públicas integrales que aborden no solo la dimensión clínica, sino también las condiciones sociales que perpetúan la enfermedad.
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