La Asociación Civil Dar a Luz celebró 27 años de trabajo voluntario en el Hospital Materno Neonatal de Posadas, donde acompaña diariamente a madres internadas a través de asistencia material y contención emocional en un momento clave de sus vidas.
Su presidenta, Mariana Alarcón, explicó que la tarea principal del grupo consiste en recorrer las salas de maternidad y detectar necesidades concretas, pero también en ofrecer cercanía humana. “Nos dedicamos a estar un momentito con cada mamá y ver si necesita algo”, sintetizó.
El trabajo se realiza de lunes a sábado, con voluntarias organizadas en distintos turnos. Actualmente, la asociación cuenta con 30 integrantes, de las cuales 18 cumplen funciones activas dentro del hospital. Cada jornada comienza con la preparación de un carrito que incluye ropa para bebés, pañales, mantas, camisones, kits de higiene y otros elementos esenciales. Luego, recorren las 30 salas de maternidad, donde muchas mujeres llegan sin los recursos necesarios, especialmente aquellas que provienen del interior o atraviesan situaciones de urgencia.

En ese contexto, Alarcón subrayó que la ayuda no siempre es material. Muchas veces, el acompañamiento emocional resulta fundamental: “A veces lo que más necesitan es que alguien les pregunte cómo están, cómo durmió el bebé o cómo se sienten”, afirmó, destacando el valor de la escucha y la presencia.
Por primera vez en su historia, la organización comenzó a registrar la cantidad de horas de trabajo voluntario, con el objetivo de dimensionar el impacto real de su labor y visibilizar el esfuerzo sostenido a lo largo del tiempo.
Sin embargo, el sostenimiento del trabajo presenta dificultades. Uno de los principales desafíos es la falta de insumos, especialmente camisones, que resultan clave para la comodidad de las madres durante la internación. Según explicó Alarcón, muchas veces reciben sábanas donadas que luego deben ser adaptadas, pero la escasez de costureras impide cubrir la demanda.
La asociación se financia principalmente a través de donaciones, un sistema de socios (entre 120 y 130 actualmente) y ferias solidarias, que permiten sostener la compra de materiales y garantizar la asistencia diaria dentro del hospital.
En paralelo, Dar a Luz mantiene un objetivo claro a futuro: contar con un espacio propio que centralice todas sus actividades. Hoy, las tareas se distribuyen en distintos lugares, lo que dificulta la organización. “Soñamos con tener un lugar donde recibir donaciones, hacer ferias y trabajar todo en un mismo espacio”, expresó Alarcón.

Desde la organización también destacaron la necesidad de sumar colaboradores, especialmente para eventos, ferias y tareas específicas como la confección de prendas, además de ampliar la base de socios para sostener el funcionamiento.
Finalmente, Alarcón compartió su motivación personal para formar parte de la asociación, vinculada a la sensibilidad que le genera el momento de la maternidad. Con más de dos décadas de historia, Dar a Luz continúa consolidándose como un espacio clave donde la solidaridad se traduce en acompañamiento concreto para madres que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.



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