El Miércoles de Ceniza es un día santo cristiano de oración y ayuno. Está precedido por el Martes de Carnaval y es el primer día de Cuaresma, el período de seis semanas de penitencia antes de Pascua. Es el primer día de la Cuaresma en los calendarios litúrgicos católico y anglicano, así como en el de diversas denominaciones protestantes, luterana, metodista, presbiterana y algunas bautistas.
En su octava catequesis del ciclo dedicado a los vicios y las virtudes durante la Audiencia General en el Aula Pablo VI, el Papa Francisco reflexionó sobre la acedia, a la que define como una “tentación muy peligrosa, con la que no se debe jugar”.
El Santo Padre lamenta la cantidad de personas que, presas en las garras de la acedia, han abandonado totalmente el camino del bien que habían emprendido. Al mismo tiempo, reconoce que “la de la acedia es una batalla decisiva que hay que ganar a toda costa”.
También asegura que es “una batalla de la que no se han librado ni siquiera a los santos, porque en muchos de sus diarios hay páginas que revelan momentos tremendos, verdaderas noches de fe en las que todo parecía oscuro”.
https://www.youtube.com/watch?time_continue=5&v=bd75XfDbdWg&embeds_referring_euri=https%3A%2F%2Fwww.vaticannews.va%2F&embeds_referring_origin=https%3A%2F%2Fwww.vaticannews.va&source_ve_path=Mjg2NjY&feature=emb_logo
La acedia, una tentación muy peligrosa
Acedia del griego significa “falta de cuidado”, explica el Papa, y es la causa de la pereza que hace a la persona “inoperante, indolente, apática”. Y prosigue:
Esta es una tentación muy peligrosa; no bromees con ella. Quien cae víctima de ella está como aplastado por un deseo de muerte: siente asco por todo; su relación con Dios se le hace aburrida; e incluso los actos más santos, los que en el pasado le habían calentado el corazón, ahora le parecen completamente inútiles.
Un remedio es “la paciencia de la fe”
Pero, ¿cuáles son los verdaderos remedios contra la acedia? Recurriendo a los maestros de la espiritualidad, el Papa indica el más eficaz y lo llama “la paciencia de la fe”.
Aunque bajo el azote de la acedia el deseo del hombre es estar “en otra parte”, escapar de la realidad, en cambio hay que tener el valor de permanecer y acoger en mi “aquí y ahora”, en mi situación tal como es, la presencia de Dios.
Resistir y perseverar en la fe apoyándose en Jesús
La acedia quiere destruir la alegría sencilla del presente que se vive y quiere hacernos creer “que nada tiene sentido, que no vale la pena preocuparse por nada ni por nadie”, dice el Papa. Así, por culpa de la acedia, muchos abandonan “la vida de bien” que habían emprendido. Es una tentación grave, por tanto, que incluso los santos han experimentado y que hay que vencer.
Estos santos nos enseñan a atravesar la noche de la paciencia aceptando la pobreza de la fe. Recomiendan, bajo la opresión de la acedia, mantener una medida menor de compromiso, fijarse metas más al alcance de la mano, pero al mismo tiempo resistir y perseverar apoyándose en Jesús, que nunca nos abandona en la tentación.
La fe que cree humildemente
La fe, vuelve a afirmar Francisco, no pierde su valor aunque sea tentada por la pereza, sino que demuestra su autenticidad resistiendo a pesar de todo, y concluye:
Es esa fe que permanece en el corazón, como quedan las brasas bajo las cenizas. Siempre permanece. Y si alguno de nosotros cae en este vicio o tentación de la pereza, que intente mirar en su interior y guardar las brasas de la fe. Y así seguimos.
Cuaresma: conversión y oración por la paz
Al final de la audiencia general, en su saludo a los fieles en italiano, el Papa Francisco se refiere, entre otras cosas, a la Cuaresma que comienza hoy, llamando la atención en particular sobre el sufrimiento causado por las guerras.
Hagamos de este tiempo una ocasión de conversión y de renovación interior en la escucha de la Palabra de Dios, en la atención a nuestros hermanos y hermanas que necesitan, necesitan tanto. Y aquí no olvidemos nunca a la atormentada Ucrania y a Palestina e Israel que tanto sufren. Recemos por estos hermanos y hermanas que sufren la guerra. Sigamos adelante en este proceso de conversión, en la escucha de la Palabra de Dios, en la atención a nuestros hermanos y hermanas necesitados, y sigamos adelante intensificando la oración, especialmente para pedir la paz en el mundo.
En su saludo a los fieles polacos, el Papa recordó cómo la Cuaresma es una ocasión privilegiada para la solidaridad: “Con motivo del inicio de la Cuaresma, hoy se celebra en todas las iglesias de vuestro país una colecta para ayudar a Ucrania. Ante tantas guerras, no cerremos nuestro corazón a los necesitados. Que la oración, el ayuno y la limosna sean el camino para construir la paz”.
(Fuente: Vatican News)