El Cruzeiro se consagró campeón del torneo estadual tras vencer 1-0 a Atlético Mineiro en el clásico de Belo Horizonte, pero la definición quedó marcada por un escándalo que incluyó una batalla campal y 23 expulsados.
El encuentro, que marcó el debut oficial del entrenador argentino Eduardo Domínguez al frente del “Galo”, tuvo un cierre caótico con piñas, corridas, patadas y enfrentamientos entre jugadores de ambos equipos.

Un choque que desató el caos
El partido se encaminaba al final con Cruzeiro arriba 1-0 gracias al gol de Kaio Jorge en la primera etapa.
Cuando se jugaba el primer minuto de adición del segundo tiempo, el arquero visitante Everson contuvo un remate cerca del área. En la jugada, el mediocampista Christian fue a disputar el rebote y chocó con dureza contra el guardameta.
El arquero reaccionó empujándolo al suelo mientras le recriminaba la acción. En segundos, los futbolistas de ambos equipos se sumaron a la discusión y el incidente derivó en una pelea generalizada dentro del área.

Argentinos involucrados en la gresca
La pelea incluyó a varios jugadores argentinos. Uno de ellos fue Lucas Villalba, mediocampista del equipo dirigido por Domínguez, quien lanzó una patada voladora por detrás contra Hulk. El delantero brasileño reaccionó con furia e intentó ir en busca de su agresor, lo que aumentó aún más el descontrol en el campo.
Otro argentino involucrado fue Lucas Romero, quien recibió un golpe en la nuca por parte de Hulk mientras estaba de espaldas, lo que lo dejó momentáneamente en el suelo. En medio del caos también se pudo ver a Eduardo Domínguez intentando separar a los futbolistas y calmar la situación.

Cruzeiro levantó el trofeo tras el escándalo
Tras varios minutos de tensión, la calma regresó gracias a la intervención de los árbitros, cuerpos técnicos y personal de seguridad. Una vez controlada la situación, Cruzeiro celebró la obtención de su 19º título estadual, el primero desde 2019, cortando además una racha de cinco campeonatos consecutivos de su clásico rival.
Pese a la consagración, las imágenes de la pelea recorrieron el mundo y opacaron la final, que terminó convirtiéndose en uno de los episodios más escandalosos del fútbol brasileño en los últimos años.

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