La profundización de la crisis yerbatera en Misiones volvió a instalar un viejo debate dentro del sector productivo: cómo reorganizar a los productores para recuperar capacidad de negociación frente a la industria, los grandes molinos y las políticas nacionales que impactan sobre la actividad.
Mientras el precio de la hoja verde continúa lejos de los costos reales de producción y miles de pequeños productores denuncian pérdida de rentabilidad, abandono de yerbales y endeudamiento, distintas asociaciones comenzaron a impulsar conversaciones para fortalecer la unidad del sector y reconstruir herramientas de representación.
El presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), Hugo Sand, viene planteando públicamente la necesidad de “volver a juntar a los heridos” luego de los años de fuerte fragmentación interna que atravesó la actividad yerbatera.
En ese contexto, dirigentes rurales, cooperativistas y productores coinciden en que uno de los principales problemas históricos del sector fue la dificultad para sostener una organización unificada capaz de defender intereses comunes más allá de las diferencias políticas o partidarias.
La fragmentación, uno de los mayores obstáculos
Dentro del universo yerbatero conviven pequeños productores familiares, cooperativas, secaderos e industriales, con intereses muchas veces contrapuestos. Esa diversidad, sumada a décadas de disputas políticas, terminó debilitando la capacidad colectiva de presión de los productores primarios.
Distintos referentes rurales reconocen que la falta de unidad permitió avanzar sobre mecanismos de regulación que históricamente equilibraban el mercado, especialmente tras la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
Actualmente, algunas asociaciones buscan avanzar en espacios de articulación conjunta entre entidades productoras de distintos puntos de Misiones y Corrientes. La intención es construir una agenda mínima común centrada en reclamos vinculados al precio de la hoja verde, financiamiento rural, limitación de nuevas plantaciones y recuperación de mecanismos de control del mercado.

La necesidad de fortalecer la representación territorial
Uno de los puntos que más se discute dentro del sector es la importancia de reconstruir bases organizativas en las zonas productoras. Muchos pequeños yerbateros trabajan de manera aislada y con escasa participación institucional, lo que reduce su capacidad de negociación frente a industrias o intermediarios.
Por eso, distintas organizaciones comenzaron a impulsar reuniones locales y regionales para fortalecer vínculos entre productores y recuperar participación en asociaciones rurales.
Según sostienen referentes del sector, una estructura territorial más sólida permitiría generar información propia sobre costos productivos, niveles de rentabilidad y situación social de las chacras, elementos considerados clave para futuras negociaciones.
Yerbales abandonados y caída del movimiento económico
La crisis yerbatera ya comienza a mostrar consecuencias visibles en distintas localidades productoras de Misiones. Productores aseguran que el deterioro económico impacta no solamente en las chacras sino también en el comercio local y en toda la economía regional.
En varias zonas de la provincia se observa un aumento de yerbales abandonados o con escaso mantenimiento, situación que distintos referentes relacionan directamente con la caída del poder adquisitivo de los productores.
“El problema no queda solamente en la chacra. Cuando el productor pierde rentabilidad, se frena el consumo en los pueblos, cae el movimiento económico y toda la región termina afectada”, explican desde entidades rurales.
El desafío de reconstruir confianza
Otro de los puntos que aparece en el debate interno es la necesidad de reconstruir confianza entre los propios productores. Muchos dirigentes reconocen que las divisiones políticas de los últimos años dejaron heridas profundas dentro del sector yerbatero.
En ese escenario, algunos productores consideran que el principal desafío será lograr acuerdos básicos que permitan sostener reclamos colectivos más allá de las diferencias ideológicas.
Mientras tanto, la discusión sobre el futuro de la yerba mate continúa creciendo en Misiones, en medio de un escenario marcado por la incertidumbre económica, la caída de ingresos y el reclamo de mayor regulación para proteger a uno de los sectores productivos más importantes de la provincia.
Ana Cubilla: “Con 20 mil pesos por día no se puede vivir”https://t.co/rjh1eymkRg pic.twitter.com/YaeciOTQWO
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