La crisis desatada en Paraguay tras el colapso de Ueno Bank excede la salida de Santiago Peña de la Presidencia y expone las consecuencias de un escándalo financiero que alcanza a miles de familias, trabajadores y sectores de la economía. En diálogo con Radio UP, el periodista paraguayo Juan Cáceres Troche, una de las figuras del canal SNT, describió un escenario atravesado por la incertidumbre económica, las movilizaciones ciudadanas y un quiebre político dentro del oficialismo.
Uno de los aspectos más preocupantes es el impacto sobre los sectores de menores recursos. Según explicó el reconocido periodista del vecino país, entre los afectados hay personas que recientemente habían ingresado al sistema bancario, muchas de ellas trabajadores informales, vendedores ambulantes y pequeños comerciantes que confiaron sus ahorros a la entidad. A esa situación se suma la incertidumbre de los trabajadores vinculados al grupo empresarial, incluidos cientos de empleados de medios de comunicación.
La crisis también dejó al descubierto las tensiones entre Peña y el sector político conducido por Horacio Cartes (presidente del Partido Colorado y ex presidente), cuyo posicionamiento terminó siendo determinante en el desenlace del conflicto. Mientras tanto, el vicepresidente Pedro Alliana quedó en el centro de la discusión sobre la sucesión presidencial y el futuro del Gobierno paraguayo.

La salida de Santiago Peña y el avance del juicio político
El proceso de salida de Santiago Peña estuvo marcado por una sucesión de acontecimientos que modificaron el escenario político en pocas horas. El mandatario había presentado su renuncia, pero el Congreso no logró aceptarla y el mecanismo del juicio político continuó avanzando.
Cáceres Troche explicó que la Cámara de Diputados ya había aprobado la acusación y que el procedimiento debía continuar en el Senado, donde Peña tenía previsto comparecer para presentar su defensa. El periodista señaló que la decisión de avanzar mediante el juicio político también respondía a las consecuencias institucionales que podía tener una renuncia aceptada.
"Presentando una renuncia y si se aceptaba esta renuncia anoche en el Congreso, él quedaba como senador vitalicio, con privilegios, con beneficios, con inmunidad prácticamente para evitar ser procesado por la Fiscalía", sostuvo.

De esta manera, la discusión no se limitaba a determinar quién ocuparía la Presidencia, sino también a establecer bajo qué condiciones políticas e institucionales se produciría la salida del mandatario.
La crisis había escalado hasta convertirse en un conflicto que involucraba al Poder Ejecutivo, al Congreso y a distintos sectores de la sociedad paraguaya, en medio de los reclamos por el esclarecimiento de las responsabilidades vinculadas a Ueno Bank.
Pedro Alliana y una sucesión atravesada por las disputas políticas
En medio de la crisis, Pedro Alliana, vicepresidente de Paraguay, apareció como la figura destinada a asumir la conducción del Ejecutivo. Sin embargo, su continuidad dentro de la línea sucesoria también estuvo atravesada por las negociaciones políticas.
Según explicó Cáceres Troche, inicialmente existió una tendencia a desplazar tanto a Peña como a su vicepresidente. Finalmente, distintos sectores consideraron conveniente mantener a Alliana para evitar que la Presidencia quedara en manos del titular del Congreso, cuya figura, de acuerdo con el periodista, también estaba cuestionada por antecedentes de corrupción.

"Decidieron mantenerlo por ser el mal menor", resumió. La decisión estuvo relacionada con la necesidad de completar el período presidencial, que se extiende hasta 2028, sin abrir un nuevo frente de conflicto institucional. Así, la figura de Alliana quedó asociada a una salida política que buscaba contener la crisis y evitar mayores resistencias dentro del sistema político paraguayo.
Horacio Cartes, el quiebre político y las tensiones dentro del Partido Colorado
La salida de Peña también expuso una disputa de poder dentro del oficialismo paraguayo. La posición de Horacio Cartes, presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), fue uno de los factores que modificaron el escenario político y terminaron debilitando al mandatario.
Cáceres Troche reconoció que inicialmente sorprendió el posicionamiento de Cartes, especialmente porque Peña y Alliana habían intentado construir un espacio propio dentro del Partido Colorado, tomando distancia del liderazgo del expresidente. Según explicó, la disputa también estaba relacionada con las aspiraciones políticas hacia las elecciones de 2028 y con la discusión sobre quién tendría la capacidad de definir las candidaturas y la sucesión.
Sin embargo, el periodista sostuvo que Cartes contaba con información sobre el escándalo financiero y que su intervención fue determinante para que los cuestionamientos tomaran dimensión pública. "No contaban realmente con que Cartes manejaba toda la información acerca de este terrible desfalco y lo consideran como responsable por hacer público todo lo que ocurrió", señaló.
La situación dejó a la conducción del Partido Colorado atravesada por un quiebre que excede la salida de Peña. Cartes también quedó expuesto por su relación con el entramado político y empresarial que rodeó el crecimiento de Ueno Bank y por su participación en las decisiones que marcaron el desenlace de la crisis. Su posicionamiento a favor del juicio político terminó de confirmar el distanciamiento con el mandatario.
La crisis también alcanza a los trabajadores de los medios de comunicación
Entre las consecuencias menos visibles del colapso financiero aparece la situación de los trabajadores de las empresas de comunicación vinculadas al Grupo Vázquez, propietario de Ueno Bank. La crisis también alcanzó a periodistas, productores, técnicos y otros empleados que desarrollaban sus actividades en esos medios.
Cáceres Troche explicó que el impacto es especialmente fuerte para quienes habían decidido abandonar otros espacios laborales para incorporarse al conglomerado empresarial. Alrededor de 300 trabajadores de medios quedaron afectados por la situación, según los datos mencionados durante la entrevista.
"Todos tenemos colegas que decidieron dejar todo, años de trabajo, antigüedad, para volcarse a este grupo de medios vinculado a Ueno Bank", relató.
El periodista también advirtió sobre la dimensión del problema en el conjunto de las empresas vinculadas al grupo, donde estimó que unas 10.000 personas podrían quedar sin sustento. Esa cifra corresponde a su estimación durante la entrevista y no debe confundirse con un relevamiento oficial de puestos de trabajo perdidos.
La situación de los medios ya había comenzado a reflejarse en medidas concretas: cuatro medios vinculados a Vázquez Media suspendieron actividades y dejaron a unos 300 trabajadores sin salario por un período anunciado de al menos 90 días.
En ese contexto, Cáceres Troche señaló que los medios paraguayos también enfrentan el desafío de informar sobre el escándalo sin profundizar la incertidumbre financiera entre la población. "Desde los medios manejamos el tema con mucha prudencia, sobre todo para evitar otro descalabro, otra corrida, una incertidumbre en la gente que puede derivar en más problemas dentro del sistema bancario", explicó.
Los pequeños ahorristas, los más perjudicados por el escándalo de Ueno Bank
Detrás de la crisis política y empresarial, uno de los sectores que más preocupa es el de los pequeños ahorristas. Para Cáceres Troche, el problema adquiere una dimensión social particular porque entre los afectados hay personas que encontraron en Ueno Bank una posibilidad de incorporarse al sistema financiero formal.
El periodista describió la situación de vendedores ambulantes, trabajadores informales y pequeños comerciantes que habían depositado sus ahorros en la entidad. Se trata de personas que, en muchos casos, no contaban anteriormente con servicios bancarios y que habían comenzado a utilizar el sistema para administrar sus ingresos.

"Estamos hablando de vendedoras ambulantes, de gente que vende yuyos en las calles, de gente que vende comida rápida en las calles. Hasta ellos son los más afectados", detalló.
El escándalo también involucra fondos públicos y recursos vinculados al sistema previsional. Según la descripción de Cáceres Troche, entre los fondos comprometidos se encontraban recursos del Ministerio de Economía, de las binacionales Itaipú y Yacyretá y de los jubilados. Durante la entrevista mencionó que el presunto desfalco podría rondar los 1.000 millones de dólares, una estimación que debe mantenerse atribuida al periodista y que todavía requiere determinarse en el marco de las investigaciones.
La intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central paraguayo dejó a millones de clientes sin acceso normal a sus cuentas y abrió un proceso para recuperar los depósitos. La entidad había administrado, según reportes de Reuters y Associated Press, entre 800 y 850 millones de dólares en fondos públicos.
Sobre los primeros pasos para resolver la situación, Cáceres Troche indicó que durante la jornada de la entrevista comenzaría la devolución de los fondos a los ahorristas. Sin embargo, la preocupación continúa puesta en cuánto tiempo demandará el proceso y qué ocurrirá con quienes dependen de esos recursos para sostener sus actividades cotidianas.
Paraguay enfrenta el desafío de recuperar la confianza y la estabilidad económica
La crisis financiera también abrió interrogantes sobre el futuro económico de Paraguay y la imagen que el país había construido como destino para las inversiones.
Cáceres Troche recordó que Paraguay se presentaba como una economía con estabilidad macroeconómica, inflación controlada y condiciones favorables para los inversores. Sin embargo, consideró que el escándalo puede modificar esa percepción, especialmente por las dudas que genera sobre la seguridad jurídica y los mecanismos de control del sistema financiero.
"Si hablamos de inversores, van a pensar dos veces ahora antes de invertir, sobre todo por la seguridad jurídica con la que debe contar el Paraguay", advirtió.
La preocupación no se limita a la situación de una entidad bancaria. El caso puso bajo cuestionamiento los controles sobre el manejo de fondos públicos, las relaciones entre el poder político y los grupos empresariales y la capacidad de las instituciones para garantizar la protección de los ahorros.
En paralelo, las movilizaciones ciudadanas reflejaron el nivel de indignación que generó el escándalo. El periodista destacó que las protestas no respondieron a una convocatoria de un sector político específico, sino que estuvieron protagonizadas por familias, ahorristas afectados y ciudadanos que salieron a reclamar justicia. "Gente indignada, gente que sale espontáneamente a pedir justicia", describió sobre las manifestaciones que se desarrollaron frente al Congreso en Asunción.
El escenario que deja la crisis combina así la salida de Santiago Peña, las disputas dentro del Partido Colorado, el futuro político de Horacio Cartes, la incertidumbre de los trabajadores y el reclamo de miles de ahorristas. Para Paraguay, el desafío será esclarecer las responsabilidades, garantizar la devolución de los fondos y reconstruir la confianza en sus instituciones y en su sistema financiero.



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