La crisis que atraviesa la industria textil argentina profundizó su impacto durante 2026 y ya no solo se refleja en la caída del consumo o el aumento de las importaciones. Los últimos indicadores de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) muestran que el deterioro alcanzó la estructura productiva del sector, con el cierre de fábricas, una fuerte pérdida de empleo y una marcada retracción de las inversiones.
Según el informe de la entidad, el país cuenta actualmente con 3.626 establecimientos textiles, lo que representa 330 fábricas menos que hace un año. Solo entre enero y abril de este año dejaron de operar 115 plantas, mientras que desde diciembre de 2023 ya desaparecieron 383 establecimientos.
La producción cayó más de diez veces que el promedio industrial

Los datos de actividad también reflejan la magnitud de la crisis. Durante mayo, la producción textil registró una caída del 25,6% interanual, un retroceso que supera ampliamente el descenso del 2,5% observado en el conjunto de la industria manufacturera.
En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, la producción del sector acumula una contracción del 26,5%, frente al 3,1% registrado por el promedio industrial.
Los segmentos más afectados corresponden a los primeros eslabones de la cadena productiva. Los hilados de algodón exhibieron una baja interanual del 35,3%, mientras que los rubros de tejidos y acabado de productos textiles lideran la caída acumulada del año con un retroceso del 38,6%.
El empleo sufrió la mayor caída desde que existen registros

El mercado laboral también refleja el deterioro que atraviesa la actividad. El complejo integrado por textil, confección, cuero y calzado contabilizaba en abril 95.094 trabajadores registrados, lo que representa una pérdida de 15.468 empleos en comparación con el mismo mes del año anterior.
De acuerdo con FITA, se trata de la mayor caída interanual del empleo formal desde que existen registros para el sector.
Si se toma como referencia el inicio de la actual gestión nacional, desde diciembre de 2023 ya se perdieron más de 25.600 puestos de trabajo, un promedio cercano a 1.200 empleos menos por mes.
Para Celina Pena, gerente general de FITA, la extensión de la crisis demuestra que no se trata de un fenómeno pasajero. "La duración descarta cualquier lectura como fenómeno transitorio", sostuvo.
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Capacidad ociosa e inversión en retroceso
Otro de los indicadores que preocupa al sector es el bajo nivel de utilización de las plantas industriales. Actualmente, las fábricas textiles trabajan apenas al 42,2% de su capacidad instalada, muy por debajo del promedio de la industria manufacturera, que alcanza el 58,4%.
En términos prácticos, esto implica que casi seis de cada diez máquinas permanecen inactivas, reflejando la escasa demanda y la disminución del ritmo productivo.
A ese escenario se suma el fuerte freno de las inversiones. Durante el primer semestre de 2026, la inversión en maquinaria textil cayó un 28%, con descensos aún más pronunciados en algunos segmentos: los telares planos registraron una baja del 75%, mientras que los equipos destinados al tejido de punto retrocedieron un 52%.
Con menos fábricas, menor producción, una utilización reducida de la capacidad instalada y la mayor pérdida de empleo formal de su historia, la industria textil atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas, en un contexto donde el sector advierte que la crisis dejó de ser coyuntural para convertirse en un problema estructural.
El Gobierno flexibilizó la importación de alimentos y amplió el reconocimiento de certificaciones sanitariashttps://t.co/6D7yjQTGn7 pic.twitter.com/17EU3a2JzX
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