La figura del vocero presidencial Manuel Adorni atraviesa su momento más crítico desde el inicio de la gestión de Javier Milei, en medio de una crisis que provocó un derrumbe en su imagen pública y un fuerte cuestionamiento social sobre su continuidad en el cargo.
El escenario se apoya en datos concretos de un relevamiento nacional realizado por la consultora Zuban Córdoba, sobre una muestra de 1200 casos en todo el país, que confirma el impacto del denominado “AdorniGate” en la opinión pública.
Así lo expuso el politólogo Facundo Londero, integrante de la consultora en ARRIBA LA RADIO, quien detalló que el funcionario pasó de ser uno de los dirigentes con mejor imagen del país a registrar casi un 22% de positividad y cerca de un 75% de imagen negativa.

Desplome de la imagen y pérdida de credibilidad
Según el análisis, la caída se produjo en las últimas semanas y generó un fuerte descreimiento social hacia su figura, su discurso y su gestión.
Los datos del informe reflejan que el 66% de los encuestados tiene una imagen negativa de Adorni, frente a solo un 21,5% positiva, consolidando un deterioro sostenido en el tiempo.
En ese sentido, sostuvo que la credibilidad del Gobierno nacional también se vio afectada, en parte por situaciones que contradicen promesas de campaña vinculadas a la lucha contra la corrupción y los privilegios.
Mayoría a favor de su renuncia
Uno de los datos más contundentes del relevamiento indica que más del 70% de los argentinos considera que Adorni debería dejar su cargo, lo que marca un consenso social amplio frente a la crisis.
Además, otro dato clave es que el 77,9% cree que debe explicar cómo financia sus viajes, reforzando la demanda de transparencia sobre su accionar como funcionario público.

Impacto en el núcleo duro del oficialismo
El informe también advierte un fenómeno clave: la crisis comienza a erosionar incluso al electorado más fiel del oficialismo.
De acuerdo a Londero, el tradicional núcleo duro del mileísmo —que se mantenía estable— empieza a mostrar fisuras y cuestionamientos, lo que podría afectar el sostén político del Gobierno.
“El problema ya no es solo externo, también hay críticas dentro del propio electorado que lo acompañaba”, señaló.
Un problema para la estrategia política
Otro punto relevante es que, según el análisis, el 70,2% de los encuestados considera que la defensa del Gobierno fue una estrategia para tapar o distraer el tema, y no una respuesta transparente.
En ese contexto, la falta de explicaciones claras y las contradicciones en su defensa terminaron profundizando la crisis en lugar de contenerla.

Un escenario abierto
Con una imagen en caída, cuestionamientos crecientes y presión social por su salida, la situación de Adorni se convierte en uno de los principales focos de tensión dentro del Gobierno.
El desenlace dependerá no solo de las decisiones políticas del entorno presidencial, sino también de la capacidad del oficialismo para recuperar credibilidad en un contexto cada vez más exigente.



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