La imagen del presidente Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más complejos desde su llegada al poder. Así lo expuso el director de Zentrix, Claudio Montiel, en una entrevista en Radio Up, donde detalló una caída pronunciada de la imagen positiva acompañada por un crecimiento sostenido de la negativa, en el marco de un escenario atravesado por tensiones económicas y, cada vez más, por cuestionamientos éticos.
El dato no aparece aislado. Por el contrario, se inscribe dentro de un fenómeno más profundo: la ruptura del pacto anti-casta, uno de los pilares discursivos que sostuvo la construcción política del oficialismo. Según el relevamiento, casi el 67% de los consultados considera que ese pacto se quebró, lo que implica una pérdida de uno de los activos simbólicos más potentes del gobierno.
El quiebre moral: de la promesa ética a la sospecha de continuidad
Durante la campaña electoral, el discurso de Milei se estructuró sobre una fuerte apelación a la moralidad pública y la confrontación con “la casta política”. Sin embargo, el avance de denuncias vinculadas a corrupción, especialmente aquellas que salpican a figuras clave como Manuel Adorni, alteró esa narrativa.
Montiel fue contundente: la sociedad ya no percibe estos episodios como hechos aislados, sino como parte de una lógica estructural. En ese sentido, más del 60% interpreta que las denuncias reflejan un problema general del gobierno.
Esto marca un punto de inflexión. La crisis ya no es solo económica, sino también moral y simbólica, porque erosiona la identidad diferencial que Milei construyó frente al resto del sistema político.

Desgaste anticipado: el tercer año como punto crítico
La dinámica no es nueva en la política argentina. Según el análisis del consultor, existe un patrón que se repite: el tercer año de gestión suele ser el momento donde los gobiernos enfrentan su mayor nivel de desgaste.
Ocurrió con Alberto Fernández en 2022 y con Mauricio Macri en 2018. En ambos casos, la combinación de crisis económica y pérdida de paciencia social derivó en una caída pronunciada de la legitimidad.
En el caso actual, el deterioro parece acelerarse por la simultaneidad de factores: malestar material y cuestionamiento ético, una combinación que, históricamente, ha resultado especialmente crítica para los oficialismos.
Reconfiguración del mapa opositor: entre lo institucional y lo disruptivo
En paralelo al desgaste del oficialismo, el estudio muestra un incipiente reordenamiento del escenario opositor.
Por un lado, el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece con niveles de imagen positiva cercanos a los 40 puntos, consolidándose como una figura de perfil institucional.
Por otro, emerge con fuerza Myriam Bregman, quien registra un diferencial positivo y alcanza alrededor de 47 puntos de imagen positiva. Su crecimiento refleja una tendencia clara: ante la decepción con el oficialismo, parte del electorado busca opciones más antagónicas.
En tanto, Patricia Bullrich mantiene una imagen relativamente sólida, cercana al 40%, beneficiada por su desvinculación del núcleo más expuesto del gobierno.
El caso más crítico es el de Adorni, con más del 74% de imagen negativa, lo que lo posiciona como uno de los principales focos de desgaste del oficialismo.
Un clima social marcado por la decepción
Más allá de los nombres, el dato central es el estado emocional del electorado. Según Montiel, en el segmento intermedio —ese 35% a 40% que no responde a núcleos duros— predomina una mezcla de decepción, enojo e incertidumbre.
Se trata del sector que definió las elecciones y que hoy comienza a retirar su apoyo simbólico, marcando un cambio de clima político que podría tener consecuencias en el mediano plazo.

Una crisis que trasciende la coyuntura
El escenario que describe el Monitor de Opinión Pública no es simplemente el de una caída en la imagen presidencial. Es el reflejo de una crisis más profunda, donde se combinan el desgaste económico, la pérdida de credibilidad y la ruptura de una narrativa política que había logrado canalizar expectativas de cambio.
En ese contexto, el desafío para el gobierno no pasa solo por mejorar indicadores, sino por reconstruir confianza, algo que, una vez erosionado, suele ser mucho más difícil de recuperar.
Crisis en los hogares: el endeudamiento supera el 60% y se dispara la mora https://t.co/dIDhsGezo7
— Radio Up 95.5 (@radioup955) April 27, 2026



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