El director Ejecutivo del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), Dr. Emanuel Grassi, aseguró que no existe “ningún dato que indique que las crías hayan muerto” y pidió “bajar el ruido mediático” hasta obtener una imagen verificable. En diálogo con “Arriba la Radio” por Radio Up, explicó por qué se trasladó a Pará desde las 2.000 hectáreas de Puerto Iguazú hacia la Reserva de Biósfera Yabotí y detalló los protocolos aplicados.
Grassi recordó que el conflicto comenzó en febrero del año pasado en la zona periurbana conocida como “las 2.000 hectáreas”, donde vecinos denunciaban ataques a perros y acercamientos al área urbana. “Nos encontrábamos con llamados y situaciones en las cuales desaparecían perros. Se empezó a trabajar con la gente, con insumos, luces, manejo de animales domésticos”, sostuvo.
Se conformó una subcomisión de conservación con IMiBio, Ministerio de Ecología, Proyecto Yaguareté, Vida Silvestre, Parques Nacionales, guardaparques y otras instituciones. El primer paso fue colocarle un collar satelital a Pará para monitorear sus movimientos. “El collar no brinda datos en tiempo real porque sino las baterias no resistirían; se prioriza el bienestar del animal. A veces manda señal dos veces por día, otras una vez por semana”, detalló el especialista del IMIBIO.

Una hembra “conflictiva” y lastimada
Durante la captura, los técnicos detectaron un dato clave: “Se determina que le falta un ojo y tiene perdigones. Es un animal que ha estado en conflicto con el ser humano”, precisó el director Ejecutivo del IMIBIO. También se observó que estaba acompañada por un cachorro de un año, lo que confirmó su capacidad reproductiva y la necesidad de actuar con cautela.
En una segunda intervención, los especialistas confirmaron la presencia de crías recién nacidas: “Había tenido crías y eso está todo evaluado previamente en reuniones con actas firmadas”.
El traslado se realizó de madrugada y en simultáneo con los cachorros. Dijo Grassi que “Fue una hazaña. Más de 20 personas bajo lluvia torrencial lograron encontrar a los cachorros entre ojarasca y caña”.
¿Por qué la Reserva de Biósfera Yabotí?
Grassi respondió a quienes cuestionan el destino elegido: “Hay un ejemplar monitoreado en Yabotí. Se consensuó ese lugar por monitoreo, lejanía y posibilidad real de una población estable”.
Guardaparques, Ministerio de Ecología y comunidades mbya guaraní participan del control y seguimiento permanente, aseguró.
“Se está buscando una imagen que no responde a la realidad del monte”
El director del IMiBio afirmó que la polémica gira en torno a una expectativa artificial: una foto de Pará con sus crías en cámara trampa. “Se busca una foto que todos queremos, pero que no responde a la realidad de trabajar en la selva. Conseguir esa imagen es casi imposible”, explicó.
Explicó que los cachorros se independizan a partir del año y que en la naturaleza suelen mantenerse ocultos: “Las crías son esquivas. Mientras la madre está sobre un sendero, ellas pueden estar escondidas”.

Monitoreo y protocolos
Grassi defendió la decisión de no divulgar ubicación exacta ni imágenes sensibles. “Dar puntos compromete el éxito del proyecto. No vamos a salir a buscar crías en 250.000 hectáreas para calmar una parte de la opinión pública”.
Recordó el caso exitoso de Kunumí, otra yaguareté trasladada en situación de conflicto, que hoy crió a Manchita y tiene segunda camada.
Estado de la población en Misiones
Según el último censo con cámaras trampa realizado por Proyecto Yaguareté:
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Hay unos 84 individuos en Misiones
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Es la población más estable de Argentina
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El número alerta porque antes era de 90
“Tenemos tres o cuatro individuos conflictivos. La gran mayoría convive con los humanos sin eventos”.
Mensaje final: conservación compleja y responsabilidad comunicacional
Grassi pidió no simplificar el debate: “La conservación es compleja. No es solo saber del animal, hay factores sociales, culturales y económicos”. “No es lo mismo decir ‘el yaguareté acecha’ que aceptar que está en su ecosistema. Eso cambia todo”, agregó.
Y dejó un pedido concreto: “Necesitamos que la prensa entienda que la comunicación define la conservación. Trabajemos juntos”. Y subrayó el rol de los medios: “El mensaje es importantísimo. No es lo mismo decir ‘el yaguareté acecha’ que asumir que es parte del ecosistema”.



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