La Línea 137, el servicio provincial de asistencia a víctimas de violencia familiar y de género, atraviesa uno de los períodos de mayor demanda del año. Su articuladora, Claudia Domínguez, confirmó que sólo en octubre registraron 220 llamados y destacó el rol del equipo profesional que sostiene la atención durante las 24 horas.
Según explicó, mientras el promedio mensual del 2025 se movió entre 150 y 200 consultas, en octubre se contabilizaron 220 llamados, un número que “quizás con respecto al 2024 ha crecido”, señaló en Argentina Divina Comedia por Radio Up.
Este aumento se da en un contexto provincial complejo: “Sabemos que en Misiones, como en la media nacional, han crecido en lo que va del año los femicidios y los incidentes. Particularmente ya se han registrado 13”, indicó. Ese escenario, afirmó, repercute de manera directa en la demanda sobre la línea, tanto en pedidos de intervención como en asesoramientos.

Un equipo activo las 24 horas
Domínguez precisó que la Línea 137 -dependiente de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad y violencia- cuenta con 20 profesionales que trabajan en turnos rotativos y garantizan cuatro personas por guardia: “La línea 137 funciona las 24 horas. En general, los equipos están compuestos por psicólogos y trabajadores sociales, que son quienes registran y responden las llamadas”, explicó.
Además del primer contacto telefónico, los mismos profesionales intervienen en terreno cuando la situación lo requiere. Sin embargo, reconoció que la simultaneidad de emergencias puede tensar y hasta mostrar que la capacidad operativa es menor frente a la demanda: “A veces hay varias intervenciones en simultáneo y hay que ir viendo y acomodando. Cuando surgen varias situaciones de emergencia a la vez es un poco más complejo”.

Violencias naturalizadas y acompañamientos
Domínguez señaló que la mayoría de las consultas corresponden a mujeres que atraviesan situaciones de violencia, un patrón que se mantiene históricamente. “Hoy podemos decir a las personas: ‘Esto también es una situación de violencia, esto es denunciable, podés pedir medidas cautelares’. Antes muchas de estas cosas estaban naturalizadas”, observó.
La línea no sólo recibe emergencias. Una parte de los llamados deriva en acompañamientos a denuncias y en articulaciones con otras instituciones, mientras que otros permiten planificar intervenciones a mediano plazo. “En la emergencia las estrategias tienen que ser inmediatas; en otras circunstancias podemos pensar otras acciones”, agregó.

Prevención y trabajo con agresores
Consultada sobre los programas de reeducación o tratamiento para personas que ejercen violencia, Domínguez reconoció que existen avances, aunque aún limitados. “Hay experiencias… no tan generales todavía, por ejemplo dispositivos terapéuticos que trabajan no sólo con las víctimas, sino también con los agresores”, describió.
Para ella, la clave sigue siendo la prevención a largo plazo: “La violencia no tiene que ser un modo de resolver conflictos. Desde niños debemos aprender otras formas de relacionarnos”, afirmó, y sostuvo que incluso en la adultez es posible modificar patrones, aunque requiere conciencia y acompañamiento profesional.



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