El comedor Manitos Limpias, ubicado en el barrio San Onofre, de Posadas, atraviesa un momento de alta demanda y escasez de recursos. En conversación con Radio Up, Carina Fernández, su responsable, dio cuenta de una realidad que se repite cada vez con más frecuencia en los barrios populares: "Hoy fue uno de esos días en que hubo muchísimo, muchísimo recipientes. Nuestra olla hoy estuvo ahí, apenas alcanzó", relató preocupada.
El comedor funciona actualmente los días miércoles y viernes, con lo que pueden cocinar gracias a las donaciones de vecinos y colaboradores. “Estamos tratando de cumplir los días que podemos con la ayuda de las personas que nos donan. Así intentamos cocinar esos días”, explicó Fernández.
Pero la situación económica y la falta de empleo hacen que cada vez más familias se acerquen al comedor en busca de un plato de comida. “Esta semana, y la semana pasada también, se están sumando personas de otros barrios. Hoy miércoles, por ejemplo, se cocinaron 53 tapers, lo que equivale a 53 familias”, detalló.

La demanda crece de forma semanal, aseguraron
Fernández lleva un registro escrito de los comensales que asisten cada semana. “Yo tengo mi carpeta del comedor. Todo lo anotamos, aunque varía mucho dependiendo del mes y de la semana. Pero hoy fue uno de los días con mayor concurrencia, y eso nos preocupa”, afirmó.
La encargada del comedor expresó su angustia ante la imposibilidad de garantizar una porción para todos los que se acercan. “Es preocupante porque a veces no tenemos para cocinar. Y es muy feo no poder dar de comer a todas las personas que vienen. Nosotros, los cocineros, nunca queremos dejar un taper vacío”, dijo.
En ocasiones, cuando no hay suficiente comida, la única opción es dividir las porciones. “Tratamos de dividir las porciones para que alcance para todos. No se sirve una cantidad grande, pero intentamos que todos se lleven algo. No queremos dejar a una familia sin su comida”, remarcó.
El comedor pertenece al Ministerio de Desarrollo Social de la provincia que, según aseguró la mujer, entrega ciertos víveres básicos. “Nos entregan verdura, carne… Pero por otra parte, todo lo que es arroz, fideos, aceite, sal, eso viene de la colaboración de las personas”, explicó Fernández.

La solidaridad en la atención a la demanda
El sustento del comedor depende en gran parte de la solidaridad ciudadana. “Tenemos gente que nos dona del centro, de Villa Cabello. Nos hacen el aguante con lo que pueden. Hoy, gracias a Dios, una mueblería nos donó dos estufas y dos almohadones”, contó.
Además, para juntar fondos y seguir funcionando, están organizando rifas. “Estamos vendiendo una rifa para poder comprar cosas para el comedor. Es la única forma de seguir adelante”, aseguró.
El testimonio de Carina Fernández expone una problemática creciente en los barrios más vulnerables de Misiones y de muchas partes del país: el hambre. “Es preocupante ver que cada vez somos más y tenemos menos”, resumió.
El comedor Manitos Limpias no es una excepción, sino un reflejo de lo que ocurre en muchos rincones del país. Mientras las asistencias oficiales no alcanzan, la solidaridad de los vecinos sigue siendo el motor de estos espacios que, con esfuerzo y compromiso, intentan contener a quienes más lo necesitan.
Ver esta publicación en Instagram



//



