El consumo de carne vacuna en Argentina cayó al nivel más bajo en dos décadas, en un contexto marcado por fuertes aumentos de precios que duplican la inflación interanual.
Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el consumo per cápita se ubicó en 47,3 kilos por habitante al año, lo que representa una baja interanual del 2,5% y una caída de 1,2 kilos respecto al período anterior.
El dato no solo confirma una tendencia descendente, sino que ubica al consumo actual muy por debajo del máximo registrado en 2008, cuando alcanzó los 68,4 kilos por persona.
Menos consumo y menor producción

El retroceso también se reflejó en el volumen total consumido. Durante el primer bimestre de 2026, el consumo aparente de carne vacuna cayó 13,8% en comparación con el mismo período de 2025, equivalente a una merma de más de 53 mil toneladas.
Este descenso se explica por una combinación de factores. Por un lado, la producción registró una baja del 9,1% interanual, afectada por condiciones climáticas adversas en años anteriores. Por otro, la aceleración de precios impactó directamente en la demanda.
Precios en alza sostenida

El informe señala que la carne experimentó un fuerte incremento en los últimos meses. Solo en febrero, los precios subieron 7% mensual, impulsados tanto por los cortes vacunos como por el pollo.
Entre los cortes, el aumento promedio fue del 7,4%, con subas destacadas en:
- Cuadril: +8,0% mensual ($19.792,7 por kilo)
- Nalga: +8,1% ($20.527,5)
- Paleta: +7,4% ($15.817,9)
- Carne picada común: +7,1% ($9.521,4)
- Asado: +5,7% ($16.852,4)
Además, otros productos también mostraron incrementos relevantes. La caja de hamburguesas congeladas subió 7,4% mensual, mientras que el pollo entero registró un aumento aún mayor: 10,2% en febrero, alcanzando los $4.489 por kilo.
Subas muy por encima de la inflación
En la comparación interanual, la carne y sus derivados lideraron los aumentos dentro del rubro alimentos. Los precios subieron 54,1% en promedio, mientras que los cortes vacunos treparon 63,6% en un año, muy por encima del 33,1% de inflación general.
Dentro de este grupo, el asado encabezó las subas con un incremento del 67,6%, seguido por el cuadril (65,9%) y la paleta (65,7%).
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Un cambio en la mesa de los argentinos
Desde CICCRA explicaron que el encarecimiento responde a una recomposición de los precios del ganado en pie, producto de la menor oferta generada por factores climáticos.
El impacto de este escenario se traslada directamente al consumo, en un país donde la carne vacuna históricamente ocupó un lugar central en la dieta. Hoy, con precios en alza y salarios rezagados, cada vez más familias reducen la cantidad o reemplazan el producto por alternativas más económicas, consolidando una tendencia que marca un cambio profundo en los hábitos alimentarios.
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