El consumo en Argentina mostró signos de desaceleración durante el primer trimestre de 2026, con una leve caída intermensual del 0,2% en enero —en términos desestacionalizados—, según datos relevados por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). El período se caracterizó por una combinación de retrocesos interanuales y estancamiento, en contraste con el primer trimestre de 2025, cuando predominaban variaciones positivas.
De acuerdo con el informe, “el consumo masivo pausó su recuperación, mientras que el consumo de bienes durables enfrenta meses clave para definir la tendencia del año”, tras un 2024 y 2025 marcados por una mejora significativa en los niveles de actividad.
Incertidumbre en la composición del consumo
El reporte advierte que la estructura del gasto de los hogares atraviesa un escenario de incertidumbre. En este sentido, se abre la posibilidad de una estabilización entre consumo masivo y bienes durables o, por el contrario, un corrimiento hacia estos últimos, en caso de que retomen dinamismo frente al estancamiento de los bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés).
Asimismo, se remarca la estrecha relación entre consumo y actividad económica. Durante 2024, el Indicador de Consumo (IC) y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) evolucionaron con variaciones negativas en simultáneo. En 2025, esa correlación se mantuvo, aunque con predominio de cifras positivas.
Sin embargo, enero de 2026 marcó una excepción: mientras el EMAE creció 1,9% interanual, el IC registró una caída del 1,7% en la misma comparación, evidenciando una divergencia entre ambas variables.

Desempeño por rubros
En marzo, el comportamiento sectorial del consumo fue heterogéneo:
- Indumentaria y calzado: registró una leve suba interanual del 0,6%, sin impacto significativo en el índice general. El nivel de consumo se mantiene similar al de 2025.
- Transporte y vehículos: creció 0,8% interanual y aportó +0,1 puntos porcentuales al índice, impulsado por la recuperación en el patentamiento de autos tras la caída de fines de 2025.
- Recreación y cultura: mostró una caída del 2,9% interanual, con una incidencia negativa de -0,2 p.p., aunque se compara con un marzo de 2025 excepcionalmente alto (+19,2%).
- Vivienda, alquileres y servicios públicos: retrocedió 0,8% interanual, con un aporte negativo de -0,1 p.p., pese a una recuperación en la demanda eléctrica tras un febrero débil.
- Resto de los rubros: registraron una caída del 1,9% interanual, explicando gran parte del descenso del índice (-1,8 p.p.). En este segmento, el consumo se ubica en niveles similares a marzo de 2019, considerado período de referencia previo a la pandemia.
Crédito: crecimiento previo y actual estancamiento
El crédito a hogares evidenció una expansión sostenida desde comienzos de 2024 hasta fines de 2025, cuando comenzó a mostrar signos de estancamiento. Esta dinámica se replicó en tarjetas de crédito y préstamos personales, que desaceleraron su crecimiento incluso antes.
En tanto, el crédito prendario acompañó esta tendencia, mientras que el hipotecario continúa en alza. Como consecuencia, indicadores asociados como el patentamiento de automóviles y las escrituras inmobiliarias mostraron retrocesos respecto a sus picos recientes, aunque se mantienen en niveles relativamente elevados en términos históricos.
Por su parte, el consumo de electrodomésticos presenta una evolución estable, sin variaciones significativas en los últimos meses.
Perspectivas
El informe concluye que los próximos meses serán determinantes para definir la trayectoria del consumo durante 2026. La evolución del crédito, la dinámica de los bienes durables y la estabilidad del consumo masivo serán variables clave para establecer si el actual estancamiento se consolida o da lugar a una nueva fase de crecimiento.



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