El precio de los combustibles aumentó más de 550% desde el inicio de la gestión de Javier Milei, por encima de la inflación y de la evolución de los salarios privados, según un informe elaborado por la Fundación Encuentro.
El estudio tomó como punto de partida noviembre de 2023, cuando el litro de nafta súper costaba alrededor de $311, y lo comparó con el valor actual, que supera los $2.000.
De acuerdo con el informe, mientras los salarios del sector privado aumentaron 311%, la nafta súper registró un incremento cercano al 588%, frente a una inflación acumulada superior al 373%.
La diferencia tuvo un fuerte impacto sobre el poder adquisitivo. Según el relevamiento, un salario promedio del sector privado permitía en 2023 comprar el equivalente a 26,3 tanques de 50 litros, mientras que actualmente alcanza para unos 16,4 tanques, una caída cercana al 38%.
El incremento comenzó a acelerarse luego de la llegada de Milei al Gobierno. Días después de asumir, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una devaluación del 54% y liberó los precios del sector de combustibles.

Vaca Muerta y el precio de los combustibles
El informe también cuestionó la política de precios aplicada pese al crecimiento de la producción petrolera nacional.
Entre agosto de 2025 y agosto de 2026, la producción de petróleo de Vaca Muerta aumentó 47%, mientras que las refinerías trabajan cerca del máximo de su capacidad.
“Vaca Muerta bombea cada vez más petróleo propio y barato, y las refinerías trabajan al tope. Sin embargo, se decidió fijar el precio interno como si cada litro llegara importado desde el exterior. El resultado: pagamos valor internacional por un recurso que es nuestro”, criticó la Fundación Encuentro.
El impacto, según el documento, no queda limitado a quienes utilizan vehículos. El aumento de los combustibles encarece el transporte de mercaderías y termina trasladándose al precio de alimentos y otros productos.
En ese sentido, el informe estimó que el encarecimiento de los combustibles puede generar una presión de hasta 2,5 puntos sobre la inflación. “El combustible caro no lo paga solo el automovilista: lo paga cualquiera que compra comida”, sostuvo.

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El destino del impuesto a los combustibles
El relevamiento también puso el foco en los recursos recaudados mediante el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL), que por ley tiene entre sus destinos la construcción y mantenimiento de rutas.
Según el informe, en los últimos dos años y medio se recaudaron alrededor de $1,5 billones, pero solamente el 26% fue ejecutado en obras viales.
La Fundación Encuentro señaló que el resto de los fondos permaneció colocado en plazos fijos y bonos del Estado y estimó que, con los recursos no ejecutados, podrían haberse mejorado entre 20.000 y 25.000 kilómetros de rutas, cerca de dos tercios de la red vial nacional.
“La política de combustibles llena dos cajas —la de los balances y la del superávit— y de paso empuja la inflación de todos. Las cuentas de arriba cierran; la ruta y el bolsillo, no”, concluyó el informe.
Gustavo Sáenz: “Las rutas ya no son rutas, no son pozos, son cráteres”https://t.co/rH7Hj5Mbnw pic.twitter.com/FWYUAgCurq
— Radio Up (@radioupar) August 12, 2026



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