La reducción de empresas y puestos laborales formales registrada desde la llegada de Javier Milei al Gobierno no se reflejó en un aumento proporcional de la desocupación, debido a una reconfiguración del mercado laboral hacia el trabajo independiente y la informalidad. Según los últimos datos analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre noviembre de 2023 y mayo se pasó de 512.357 a 481.724 empleadores registrados, una reducción de 30.633 empresas, mientras que los trabajadores formales disminuyeron en 411.611 casos.
La caída equivale a unos 33,5 empleadores menos por día durante el período analizado. En cuanto al empleo registrado, pasó de 9.857.173 a 9.445.560 trabajadores, lo que representa una baja superior al 4% y unos 450 puestos formales menos por día.
Pese a esta reducción, la tasa de desempleo no tuvo un salto equivalente. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la desocupación alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre del año, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales frente al trimestre anterior y una disminución de 0,1 puntos respecto del mismo período de 2025.
Comercio y transporte, entre los sectores más afectados
La pérdida de empleadores se concentró principalmente en algunas actividades económicas. Comercio registró el mayor retroceso, con 8.408 empresas menos durante los 30 meses analizados.
También disminuyó la cantidad de empleadores en transporte y almacenamiento (-6.733), servicios inmobiliarios (-4.098), industria manufacturera (-4.020), servicios profesionales, científicos y técnicos (-2.691) y agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (-2.421).
Si se observa la variación porcentual, los servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales tuvieron una caída del 17,2%, seguidos por transporte y almacenamiento, con 17,1%, servicios inmobiliarios, con 13,8%, y construcción, con 9,3%.
Qué ocurrió con los trabajadores que dejaron empleos formales
El comportamiento del desempleo se vincula con el destino de quienes dejaron puestos registrados. Una parte de esos trabajadores habría pasado a actividades independientes o informales, en lugar de incorporarse directamente al universo de desocupados.
Sebastián Menescaldi, economista y director de la consultora EcoGo, explicó a la Agencia Noticias Argentinas que la mayor parte de esos trabajadores se habría incorporado al cuentapropismo informal, mientras que otros pasaron al empleo asalariado informal, al trabajo independiente formal o a actividades como empleadores.
“La mayor parte como cuentapropista informal y pequeñas partes en asalariado informal, patrón o cuentapropista formal”, explicó Menescaldi.
El avance de nuevas modalidades laborales y de la tecnología también favoreció esta transformación. “Con un poco de capital podés empezar a trabajar en delivery, Uber o transporte de mercancías de comercio electrónico”, agregó el economista.

Las pequeñas empresas concentraron la mayor parte de los cierres
Otro factor que permite explicar la diferencia entre la caída de empresas y el comportamiento del desempleo es el tamaño de las compañías que dejaron de operar.
De acuerdo con el CEPA, entre noviembre de 2023 y mayo cerraron 30.565 empresas que tenían hasta 500 trabajadores. En cambio, entre las compañías con más de 501 empleados, la reducción alcanzó apenas a 68 empresas.
Para Marcelo Elizondo, el cierre de estas firmas no implica necesariamente que todos sus trabajadores hayan quedado fuera del mercado laboral.
“Mucho del empleo que se pierde no se queda fuera del mercado de trabajo, sino que pasa al informal. En total, la cantidad de empleados que hay en el país no se ha reducido, sino que hay menos puestos formales y más informales”, precisó.

El economista también señaló que buena parte de los cierres corresponde a unidades productivas de pequeña escala. “La mayoría de las que cierran son microempresas, que tienen entre 1 y 5 empleados. Hay 30.000 empresas menos, pero la cantidad de empleados formales que se perdieron está en alrededor de 200.000 y 250.000 puestos de trabajo”, comentó.
De esta manera, los datos muestran un mercado laboral atravesado por una reducción del empleo registrado y un crecimiento de modalidades informales o independientes, lo que permite explicar por qué la pérdida de empresas y puestos formales no se trasladó de manera directa a la tasa de desempleo.



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