Esta tarde, desde las 16 (hora argentina), el fútbol internacional se paraliza: Chelsea y Paris Saint-Germain disputan la final del Mundial de Clubes 2025 en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey. Un cruce inédito entre potencias de Europa que define al campeón de un torneo completamente renovado, con 32 equipos, millones en juego y la ambición de conquistar el planeta.
PSG llega con el traje de favorito bien puesto. Su camino hasta aquí fue una exhibición de fuerza: goleada a Inter Miami, aplastante 4-0 al Real Madrid en semifinales y un plantel de estrellas con hambre de títulos. El equipo de Luis Enrique ya levantó cinco trofeos en la temporada y busca el histórico sextete. Pero al frente está un Chelsea que se reinventa, que juega con el corazón en la mano y que tiene en Enzo Maresca un técnico metódico que transformó al club en apenas un puñado de meses.
“El PSG no va a enfrentarse al Madrid. Somos otro Chelsea”, avisó Levi Colwill en la previa. Y su frase sintetiza el espíritu del equipo blue, que llega con figuras emergentes como João Pedro, quien fue clave en la semifinal ante Fluminense, y con Enzo Fernández como estandarte en el mediocampo.
La final se jugará con más de 30 grados de sensación térmica. Maresca anticipó un “partido ajedrecístico”, buscando limitar el vértigo del PSG, mientras que los parisinos apuestan a la explosión de Dembélé, Vitinha y Kvaratskhelia para romper líneas y marcar diferencias.
En lo táctico, tres duelos prometen definir el partido: Chalobah vs Dembélé en el mano a mano, Enzo Fernández ante Vitinha en la batalla del mediocampo, y el pulso entre los zagueros Colwill y Marquinhos.
La FIFA modernizó el torneo, lo llenó de sponsors y le dio una escala global. Este Mundial de Clubes deja ganancias récord: hasta USD 117 millones podría embolsar el campeón, con tickets que alcanzan los USD 4.000 en la zona VIP.
El negocio crece, pero también la exigencia. Esta es la primera final con dos equipos UEFA en la era ampliada del certamen. Y la promesa es que marcará un antes y un después.
El australiano Alireza Faghani será el juez principal. Ya dirigió en Mundiales y Juegos Olímpicos. Lo acompañan un equipo de elite, con participación del argentino Facundo Tello como cuarto árbitro.



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