La suba de la carne vacuna del 10,6% en marzo en el AMBA, informada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), impulsó la inflación al 3% en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que la pérdida de poder adquisitivo ya genera medidas extremas como el pago de salarios municipales con vales alimentarios en Sauce de Luna, Entre Ríos, donde el intendente Alcides Alderete reemplazó un bono de $30.000 por un ticket canasta de $50.000 ante la falta de liquidez. El fenómeno se explica por el encarecimiento sostenido de los alimentos, la caída en la recaudación y la crisis financiera local, que obliga a adoptar mecanismos alternativos para sostener el funcionamiento municipal.
El informe del IPCVA reveló que los precios de la carne acumulan un aumento del 68,6% interanual, lo que tuvo un impacto directo en el Índice de Precios al Consumidor porteño. Dentro del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,6%), el principal motor fue Carnes y derivados, que subieron 6,3%, compensado parcialmente por la baja estacional de frutas y verduras.
La presión sobre los consumidores se reflejó también en los canales de venta. En supermercados la carne subió 7,1%, mientras que en carnicerías el incremento llegó al 12,2%, generando una brecha que favorece a las grandes cadenas. El estudio indicó que el asado es 16,8% más barato en supermercados y que el lomo alcanzó los $27.711 por kilo, mientras que el asado de tira promedió $18.617.

Entre los cortes con mayores aumentos se destacaron:
- Picada común: 20,4%
- Carnaza común: 17,7%
- Falda: 13,4%
El impacto del encarecimiento no se limita al consumo individual. En Sauce de Luna, la falta de recursos obligó a la comuna a entregar tickets de alimentos para completar sueldos municipales, debido a que el 94% de los vecinos no paga tasas y el municipio tiene cuentas embargadas por juicios heredados. La administración recibe alrededor de $167 millones mensuales de coparticipación, pero no logra cubrir sus obligaciones.
El aumento del costo de vida en la capital del país acumula 8,9% en el primer trimestre de 2026, con subas también en Educación (8,6%) por el inicio de clases y Transporte (6%) por combustibles y tarifas.

En paralelo, el consumo de proteínas alternativas muestra una tendencia creciente. El pollo fresco subió 10,9% y el pechito de cerdo 6,3%, mientras que el informe técnico indicó que con un kilo de asado se pueden comprar 3,86 kilos de pollo, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo ante la pérdida de poder adquisitivo.
El escenario evidencia que la inflación en alimentos, liderada por la carne, continúa presionando los ingresos y obliga a gobiernos locales y consumidores a adoptar estrategias de supervivencia económica, en un contexto donde el costo de vida sigue en ascenso.



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