La caída del consumo golpea con fuerza las ventas del comercio de electrodomésticos en Posadas, donde la combinación de pérdida de poder adquisitivo, sobrestock, apertura de importaciones y baja rentabilidad configura un escenario que el empresario Carlos D’Orazi, directivo de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP), calificó como “muy duro”.
En una entrevista con Arriba la radio, por Radio Up, D’Orazi aseguró que las dificultades se vienen profundizando desde el año pasado y sostuvo que varias empresas del sector terminaron con elevados niveles de stock frente a una demanda que no consiguió absorber la cantidad de productos disponibles. “Se veía venir desde el año pasado que la situación se iba a convertir en insostenible”, afirmó.
El empresario identificó como uno de los factores la apertura de las importaciones, que consideró “desmedida” en función del tamaño real del mercado argentino.
Su planteo es que cuando la cantidad de productos importados supera ampliamente la capacidad de compra del mercado interno, aparece una competencia de precios que inicialmente puede beneficiar al consumidor, pero termina generando sobrestock y afectando la rentabilidad comercial. “En algún momento la mercadería va a superar holgadamente la producción y la venta nacional y va a traer un colapso”, señaló.

“Stock carísimo, cero venta y una rentabilidad ínfima”
Según D’Orazi, el problema se volvió particularmente complejo para los comerciantes que habían adquirido mercadería a precios superiores antes de que comenzara el proceso de reducción de valores. “El comerciante que no estaba preparado terminó teniendo un stock carísimo, con cero venta y una rentabilidad ínfima”, describió.
Para el empresario, esa combinación explica parte de los cierres registrados en cadenas del sector durante los últimos seis u ocho meses.
En el caso particular de Misiones, además, descartó que la competencia con Paraguay sea actualmente el principal problema para los comercios de electrodomésticos. “Acá no hay Paraguay. Hoy estamos mejor que Paraguay en precio”, afirmó.
D’Orazi aclaró que su análisis se limita al rubro que conoce y mencionó particularmente productos como aires acondicionados, heladeras y lavarropas.

Más del 50% de las ventas se realizan con los programas Ahora
En medio de la retracción del consumo, D’Orazi destacó el papel que cumplen los programas provinciales Ahora para sostener las operaciones. “Si hoy no tuviéramos los Ahora, yo te puedo garantizar que de los negocios que somos originarios de Misiones habría más de la mitad cerrados”, aseguró.
Según explicó, actualmente más del 50% de las ventas mensuales de su comercio se realizan mediante esos programas, que permiten ofrecer productos al precio de contado financiados en seis, 12 o 15 cuotas.
El empresario remarcó que su valoración parte de una necesidad comercial y no de una posición política. “Hoy tengo la posibilidad de poder venderle a mi cliente el precio de contado al menos en seis cuotas”, explicó.
Para D’Orazi, la financiación se volvió determinante porque el problema central está en la disponibilidad de dinero de las familias: “¿Qué contado, si no hay dinero en la casa?”.
Día de la Madre: la facturación cayó 36%
Uno de los datos más contundentes surgió al comparar las ventas por el Día de la Madre con las registradas el año pasado.
D’Orazi explicó que en cantidad de unidades el resultado no fue uno de los peores debido a que se mantuvo la demanda de pequeños electrodomésticos. Sin embargo, el balance económico fue muy diferente. “En números bajamos casi el 36%. Vendimos en pesos 36% menos que el año pasado”, afirmó.
El empresario agregó que, al considerar el efecto de la inflación, la diferencia real se vuelve todavía más importante.
El comportamiento de los consumidores también cambió. Según describió, las familias buscaron el mejor regalo posible dentro de presupuestos cada vez más acotados. “La gente ha buscado el mejor presente al menor precio que cada bolsillo podía”, resumió.

Aires acondicionados: “Aun con 15 cuotas no se está vendiendo”
La proximidad del verano tampoco está generando, por el momento, una fuerte recuperación en la demanda de equipos de climatización. D’Orazi aseguró que los precios de los aires acondicionados prácticamente no tuvieron aumentos significativos y destacó las opciones de financiación disponibles.
Sin embargo, eso no alcanza. “La realidad del día a día es que hoy, aun con 15 cuotas, no se está vendiendo porque la gente hace cálculos y no le dan los límites de crédito para poder comprar un aire”, explicó. La conclusión fue gráfica: “A puro ventilador, así estamos”.
Para el empresario, solamente un verano con temperaturas extremadamente elevadas podría obligar a muchas familias a realizar el gasto.
Lavarropas, uno de los productos que todavía sostiene la demanda
Dentro de un escenario general de retracción, los lavarropas continúan mostrando movimiento. D’Orazi relacionó esa demanda con los cambios en las dinámicas familiares y laborales: cada vez hay menos tiempo disponible para las tareas domésticas y los hogares necesitan equipamiento que permita automatizarlas.
También señaló un creciente interés por productos de eficiencia energética A o tecnología inverter, debido a la necesidad de reducir el consumo eléctrico.
La contracara aparece en los artículos considerados menos indispensables.

Dejaron de traer lavavajillas y tecnología de alta gama
La pérdida de capacidad adquisitiva también modificó la composición del stock de los comercios. D’Orazi confirmó que su empresa directamente dejó de incorporar algunos productos. “Hemos dejado de traer, lamentablemente, artículos como lavavajillas, que se consideran hoy ya suntuosos”, explicó.
Lo mismo ocurrió con tecnología de alta gama, debido a que “cada vez es menos la gente que tiene acceso a ella” desde el punto de vista económico. La decisión también busca evitar quedar atrapados con mercadería tecnológica que pierde rápidamente valor comercial frente a la aparición de nuevos modelos.
Duty Free: D’Orazi pidió igualdad impositiva
Durante la entrevista, el directivo de la CCIP también se refirió a la próxima apertura del Duty Free Shop y su eventual impacto sobre el comercio posadeño.
D’Orazi consideró que el sector privado local no podrá impedir su funcionamiento y sostuvo que el reclamo debe concentrarse en otro punto: competir bajo las mismas condiciones impositivas. “Bienvenido sea el Duty si esa es la presión, pero también bienvenida sea la igualdad, al menos en materia impositiva”, expresó.
El empresario planteó que un comercio tradicional de Posadas debe afrontar IVA, Rentas y tasas municipales, cargas que generan una diferencia considerable frente a un esquema comercial exento. “Queremos llegar nada más que a eso: igualdad de condiciones”, resumió.

“Lo veo como un diciembre pobre”
Las expectativas tampoco son demasiado optimistas para el cierre del año. Consultado sobre las ventas de diciembre, D’Orazi respondió sin rodeos: “Lo veo como un diciembre pobre”.
A su entender, solamente temperaturas extraordinariamente altas podrían generar una mayor demanda vinculada con la climatización.
Pero detrás de los números comerciales, D’Orazi puso el foco sobre un problema más profundo: el deterioro del poder adquisitivo de las familias.
El empresario aseguró que atravesó otras grandes crisis económicas argentinas y, aunque reconoció que la percepción puede estar condicionada por el paso del tiempo, consideró que el escenario actual tiene características especialmente preocupantes. “Yo creo que esta es la peor porque siento como que es una gran piñata que se va desinflando en el día a día y no nos estamos dando cuenta del problema en que nos encontramos”, afirmó.
“No es mentira que la gente no llega al 20”
D’Orazi cerró su análisis con una crítica a la interpretación que se realiza sobre la situación cotidiana de las familias. Aclaró que no milita políticamente y que procura escuchar posiciones diferentes, pero cuestionó las expresiones que relativizan las dificultades económicas de los hogares. “No es mentira que la gente no llega al 20”, afirmó.
Según describió, hay familias que esperan el cierre del resumen de la tarjeta para recuperar margen de crédito y volver a financiar los gastos del mes siguiente.
Para D’Orazi, esa situación se refleja directamente detrás del mostrador: hay productos, financiación y hasta 15 cuotas disponibles, pero una parte de los consumidores ya no tiene ingresos ni límites de crédito suficientes para concretar la compra.
Ese fenómeno aparece hoy como uno de los principales desafíos para un sector que, según el empresario, enfrenta simultáneamente exceso de oferta, menor rentabilidad y una demanda debilitada.







