La incertidumbre y la angustia se apoderaron de la familia de Ramiro Lynch, el ciudadano argentino que permanece desaparecido en la ciudad fronteriza de Foz de Iguazú. Tras semanas de travesía y complicaciones médicas, el rastro del joven se perdió en un momento de extrema vulnerabilidad psicológica y física, activando una alerta que involucra a las autoridades de la Policía Civil, el Consulado Argentino y fuerzas de seguridad brasileñas.
Ramiro Lynch, un experimentado viajero que recorría Brasil en bicicleta desde hace un lustro, sufrió un dramático accidente a principios de diciembre. Según los reportes, el joven cayó desde una altura de aproximadamente 15 metros sobre una vía ferroviaria tras un confuso episodio en un puente. Como consecuencia del impacto, sufrió una fractura expuesta de tibia que lo obligó a someterse a dos intervenciones quirúrgicas complejas en la localidad de Ourinhos, en el estado de San Pablo.
Gustavo Lynch, padre de Ramiro, viajó personalmente al país vecino para asistir a su hijo tras recibir el alta médica el pasado 2 de enero. En diálogo exclusivo con Radio Up, Gustavo describió el delicado estado en el que encontró al joven: "Estuve unos días con él en una posada y decidimos traerlo; él estaba muy impactado, en una situación de paranoia, con miedo y en shock".
El plan de la familia era trasladar a Ramiro de regreso a la Argentina. Para ello, debían pasar por Foz de Iguazú con el objetivo de tramitar un pasaporte provisorio, ya que el joven había perdido toda su documentación personal durante el accidente y su posterior internación. Sin embargo, al llegar a la ciudad fronteriza, el cuadro de desorientación de Ramiro se agravó.

Aceleran rastrillajes para dar con el argentino desaparecido
"En Foz le agarró una crisis, tenía mucho miedo. Yo entré a cambiar plata y cuando salí, ya no estaba", relató Gustavo con profundo dolor. A pesar de su movilidad reducida por el uso de muletas, Ramiro desapareció de la vista de su padre en cuestión de minutos. "No podía creer que se haya ido en diez minutos caminando con muletas. Tal vez se escondió en algún lugar y yo no lo vi, pero me quedé horas dando vueltas buscándolo", añadió el padre en la entrevista radial.
La denuncia formal ha sido radicada ante la Policía Civil de Brasil, pero la familia se enfrenta a desafíos burocráticos debido a la mayoría de edad de Ramiro. Las autoridades explicaron que, al no registrar antecedentes penales ni delitos, la capacidad de retención de las fuerzas de seguridad es limitada si el joven decide moverse por su cuenta, a pesar de su evidente fragilidad emocional.
"La policía civil hizo el documento, tienen todos los datos y las fotos. Lo que ellos me dijeron claramente es que, como él es mayor de edad y no tiene delitos, es difícil retenerlo", explicó Gustavo Lynch. No obstante, se ha emitido un aviso a la Policía del Ejército, a la Aduana y al Consulado Argentino para que reporten cualquier avistamiento del joven en la zona de la Rodoviaria (terminal de ómnibus) o en los pasos fronterizos.
Ramiro es descrito por su padre como una persona sumamente sensible y un "vividor del mundo" que llevaba cinco años inmerso en un estilo de vida marginal y nómade, enfrentando los peligros de la calle en Brasil, donde en múltiples ocasiones sufrió robos de pertenencias básicas como carpas, mochilas y celulares. "Él escribía y vivía siempre esa situación de borde", recordó Gustavo, descartando de plano cualquier conflicto familiar previo que pudiera haber motivado una huida voluntaria.
Actualmente, su imagen ha sido difundida en las paradas de taxis y puntos estratégicos de Foz de Iguazú. La familia apela a la solidaridad de la comunidad argentina y brasileña para localizar a este hombre que, además de su lesión física, atraviesa un cuadro de psicosis o paranoia que pone en riesgo su integridad en una zona urbana compleja.
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