El Gobierno nacional volvió a exhibir diferencias internas por el proyecto que busca eliminar las PASO, una iniciativa impulsada dentro de la reforma política que encabeza Karina Milei. La discusión se reactivó este domingo 23 de agosto, mientras el oficialismo intenta reunir los votos necesarios en el Senado para llevar el tema al recinto en septiembre u octubre. En la Casa Rosada mantienen una postura optimista y aseguran que continúan las conversaciones con distintos sectores, pero cerca de Patricia Bullrich sostienen que la iniciativa está bloqueada por falta de respaldo parlamentario.
La principal diferencia aparece en el diagnóstico sobre las posibilidades de aprobar la iniciativa. Mientras el entorno de la secretaria general de la Presidencia afirma que el Gobierno está consiguiendo adhesiones, dirigentes vinculados a Bullrich consideran que los números de la Cámara alta no alcanzan para garantizar la sanción.
Desde ese sector describieron la situación de manera contundente: “El fin de la PASO está bloqueado”. Aun así, ambos espacios coinciden en que existe una decisión política de discutir el futuro de las primarias en el Congreso durante septiembre o, como máximo, octubre.
El escenario también profundizó el malestar de Bullrich con la conducción política del oficialismo. La senadora, que tiene influencia sobre el bloque libertario en la Cámara alta, considera que los números legislativos muestran dificultades concretas para avanzar y cuestiona la estrategia utilizada por Karina Milei para construir acuerdos con otros sectores políticos.
Otro episodio que alimentó las diferencias fue la reunión que mantuvieron en la Casa Rosada Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, enviados por Mauricio Macri. Bullrich no participó del encuentro y, según trascendió, habría considerado que su ausencia no representó un problema porque mantiene reparos sobre este tipo de negociaciones.
Las diferencias también se trasladaron al vínculo entre La Libertad Avanza y el PRO. La recorrida de Karina Milei junto a Pilar Ramírez por la Ciudad de Buenos Aires, realizada poco después de que se avanzara en un entendimiento electoral con el macrismo, fue interpretada dentro del espacio de Bullrich como otra muestra de la falta de coordinación política.
En paralelo, Bullrich volvió a marcar diferencias con el rumbo económico del Gobierno. En distintas publicaciones reclamó que la mejora de los indicadores macroeconómicos tenga impacto sobre la vida cotidiana de las familias, las pequeñas empresas y las compañías, una posición que genera incomodidad dentro de sectores cercanos al presidente Javier Milei.
Por ahora, el Gobierno mantiene su intención de avanzar con la reforma política y llevar la discusión sobre las PASO al Congreso. El principal desafío será conseguir los votos en el Senado, donde el sector de Bullrich advierte que el respaldo necesario todavía no está garantizado.



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