En comunicación con Realidad Mixta, emitido por Radio Up, el sacerdote analizó la homilía de Jorge García Cuerva durante el Tedeum del 25 de Mayo y alertó sobre el crecimiento del odio, la pobreza y la falta de empatía hacia los sectores más vulnerables.
Las repercusiones del mensaje pronunciado por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante el Tedeum por el 25 de Mayo continúan generando debates en distintos sectores de la sociedad. En ese marco, el padre Alberto Barros analizó el contenido de la homilía en diálogo con el programa Realidad Mixta, emitido por Radio Up, y consideró que el mensaje reflejó con claridad la compleja situación que atraviesa el país.
“Creo que ha sido muy claro, con una descripción muy realista de lo que nos está pasando como país, desde el punto de vista político, económico, social y cultural”, sostuvo Barros, quien destacó que el arzobispo expuso “situaciones muy dolorosas” que afectan a millones de argentinos.

El sacerdote señaló que uno de los aspectos más relevantes del mensaje fue la referencia a los sectores más vulnerables de la población, representados simbólicamente a través de la figura evangélica del paralítico que necesita ayuda para levantarse. Según explicó, García Cuerva utilizó esa imagen para hablar de quienes hoy enfrentan situaciones de exclusión, pobreza y sufrimiento: “Él ha descrito toda esa situación de postración muy fuerte que está viviendo la Argentina en este momento”, afirmó.
Barros también destacó las referencias realizadas por el arzobispo a la creciente violencia verbal y a los discursos de odio que circulan tanto en la vida pública como en las redes sociales: “Habló de los odiadores de ayer y de hoy, de un odio que va generando estructura social, mal ambiente, y del terrorismo en las redes para transmitir ese odio y ese insulto”, expresó.

En ese sentido, consideró que la homilía constituyó un llamado al diálogo y al respeto por quienes piensan distinto, en un contexto de fuerte polarización política y social: “Hizo un llamado al diálogo importante, a considerar al que piensa distinto”, remarcó.
Durante la entrevista, Barros puso especial énfasis en una de las frases pronunciadas por García Cuerva, quien advirtió sobre la presencia de “oscuras nubes de desmembramiento social” en el horizonte argentino. Para el sacerdote, esa expresión sintetiza uno de los mayores desafíos que enfrenta actualmente el país.
“Cuidado que vamos a una desintegración social muy fuerte con este programa político, social, económico y cultural que nos están proponiendo”, sostuvo.
Asimismo, resaltó la crítica al individualismo planteada por el arzobispo y recordó otra de las definiciones centrales de la homilía: “No podemos aceptar esta filosofía de vida basada en el sálvese quien pueda, que no es otra cosa que un individualismo cruel que nos destruye como sociedad”.
Al referirse a la realidad social, Barros enumeró algunas de las problemáticas mencionadas durante el Tedeum y aseguró que forman parte de una situación que se profundiza día a día: “Hablaba de ancianos, niños, discapacitados, gente con precarización laboral o desempleados, adolescentes y jóvenes atravesados por el consumo de drogas”, señaló.
“Cada vez hay más postración, cada vez hay más dolor, cada vez hay más gente con problemas, cada vez hay más gente endeudada, cada vez una clase media más empobrecida”, agregó.

Finalmente, el sacerdote destacó el mensaje esperanzador con el que concluyó la homilía y que, según indicó, constituye una convocatoria a toda la sociedad: “Argentina, levantate”, resumió Barros al recordar las palabras del arzobispo: “Estamos llamados a levantarnos, a no quedarnos en la postración. Tenemos que asumir actitudes de lucha y de compromiso por el bien común, trabajo por la justicia, caridad, solidaridad y recuperar el valor de la comunidad”, expresó.
En el cierre de la entrevista, también recordó otra de las reflexiones que consideró centrales dentro del mensaje pronunciado en la Catedral Metropolitana: “Nadie es descartable, nadie es desechable, todos estamos llamados a vivir con dignidad en nuestra querida patria”.
Para Barros, la homilía dejó además una advertencia que interpela a toda la dirigencia y a la sociedad en su conjunto: “La falta de empatía con los sufrientes, mientras algunos gozan de privilegios escandalosos. Creo que eso también hay que pensarlo”.



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