La Conferencia Episcopal Argentina se pronunció contra la idea de que la baja en la edad de punibilidad penal para menores sea la única respuesta ante la delincuencia juvenil, un debate reavivado por un proyecto de ley del Gobierno nacional. En línea con este posicionamiento, el padre Daniel Pesce, encargado del Hogar de Cristo y la Parroquia San Benito en Posadas, respaldó la postura episcopal y profundizó en la necesidad de soluciones de fondo, más allá de la simple penalización.
“Los obispos de Argentina se han pronunciado justamente porque en el debate político ha comenzado con la idea de ciertos proyectos de la baja de edad de imputabilidad”, señaló Pesce en Radio UP. El sacerdote, quien trabaja directamente con jóvenes en situación de vulnerabilidad, afirmó que reducir la discusión a la edad “es achicar el debate político y no ver el problema de fondo”, respaldando así el documento episcopal titulado “Más oportunidades que penas”.
El padre Pesce enfatizó, al igual que los obispos, la solidaridad con las víctimas de la violencia, pero insistió en que la solución requiere de un Estado más presente. “Creemos que la solución tiene que ser mucho más profunda, conteniendo a la niñez, la juventud y la adolescencia, pero también caminar hacia un régimen penal juvenil”, explicó, planteando interrogantes cruciales sobre cómo se contendría y acompañaría a esos jóvenes dentro de un sistema especializado.
Al ser consultado sobre la realidad local y el trabajo del Hogar de Cristo, Pesce fue claro al dimensionar el desafío: “Nosotros somos en el hogar, una gota de agua en medio del océano”. No obstante, destacó avances provinciales como la existencia del Centro Modelo de Asistencia y Seguimiento de Niños, Niñas y Adolescentes (Ce.Mo.AS) , una institución del sistema penitenciario misionero que intenta abordar de manera integral la problemática de la delincuencia juvenil.
Desde su experiencia en el acompañamiento directo, el sacerdote detalló la labor del Hogar de Cristo en la diócesis de Posadas, la cual busca un “acompañamiento integral” de los chicos y chicas. Señaló que muchos de ellos terminan siendo utilizados por bandas para delinquir “por falta de oportunidades, pero también por falta de contención educacional, familiar en los barrios”.
Esta mirada coincide con el proyecto de ley en debate, que propone bajar la edad de imputabilidad a 14 años pero priorizando, para delitos menos graves, alternativas a la prisión como tareas comunitarias o reparación del daño. La iniciativa también plantea la creación de institutos especiales con acceso a educación y salud, prohibiendo la coexistencia con adultos privados de libertad.
El pronunciamiento de la Iglesia y los testimonios de trabajo territorial como el del padre Pesce amplían un debate que suele simplificarse. Lejos de oponerse a cualquier marco legal, abogan por un “régimen penal juvenil” que combine responsabilidad con una perspectiva educativa y social, evitando que el encarcelamiento en el sistema actual se convierta, como temen, en la única y fallida respuesta.
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Bajada: La Iglesia argentina cuestionó que bajar la edad de imputabilidad sea la única solución a la delincuencia juvenil. Desde Posadas, el padre Daniel Pesce, del Hogar de Cristo, respalda esta postura y aboga por políticas de contención y un sistema penal juvenil especializado, destacando el trabajo local pero advirtiendo sobre la magnitud del problema.



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